domingo, 12 de junio de 2011

¡NOS VEMOS EL 2015!

Y cerramos este blog con humor con dos carlinturas que nos hacen pensar mucho: Hacia donde iremos los próximos 5 años. Y cierro con humor porque fue algo que le sobró a esta última campaña presidencial, llena de cuyes, bailecitos ridículos, sobada de huevertos, frases históricas, estrafalarias vestimentas y todo menos campañas serias que hayan dado una idea clara al electorado de cada propuesta de gobierno de cada uno de los partidos que se presentaron. Una campaña que pasará a los anales por ser una de las mas raras y malas de la historia. Solo me queda despedirme de todos ustedes amigos que me acompañaron en esta nueva aventura bloggera, solo recordándoles que seguiré con mi blog personal llamado Expediente Cine, y nada, ¡Nos vemos el 2015!


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FERNANDO ROSPLIGLIOSI: BUENA CAMPAÑA, MALA CAMPAÑA

Y como penúltimo posteo les dejo la columna de Fernado Rospigliosi en el diario La República, la que bajo el título de Buena Campaña, Mala Campaña, analiza las virtudes y defectos realizados por Ollanta Humala de Gana Perú y Keiko Fujimori de Fuerza 2011 en las recientes elecciones presidenciales, cuya segunda vuelta tuvo un final de infarto:

Ollanta Humala ganó porque tuvo una excelente campaña, realizada por profesionales. Keiko Fujimori perdió porque tuvo una pésima campaña, conducida por aficionados.

Esta verdad tan sencilla es ignorada por la mayoría de los políticos peruanos que todavía no entienden que las campañas, como la mayoría de las actividades de la vida, requieren de expertos en la materia.

El gran acierto de Humala, o de alguno de sus asesores, fue contratar a los consultores brasileños. Y hacerles caso.

Su primera tarea fue cambiarle la imagen, de radical chavista a moderado lulista. No solo fue el programa sino también la vestimenta –pasó del polo rojo al terno y la corbata–, el discurso y los gestos, como el de visitar al cardenal.

Muy importante, Humala, a diferencia de otros candidatos, acató disciplinadamente todas las recomendaciones de los expertos.

Las barreras

Humala tenía muchos flancos débiles y le construyeron barreras para protegerlo de los ataques. Al día siguiente de la primera vuelta, Humala ya estaba en movimiento, abriéndose hacia aquellos que lo rechazaban y atacaban. Conquistó innumerables apoyos.

Humala era ampliamente considerado un seguidor de Hugo Chávez, cuando no una marioneta del dictador venezolano. Pero consiguió el entusiasta respaldo de Mario Vargas Llosa, el más feroz y consistente crítico de Chávez. Los ataques a ese flanco no le hacían ya tanto daño.

Humala es un golpista antidemocrático que trató de derrocar, en complicidad con su hermano Antauro, al gobierno de Alejandro Toledo con la asonada de Andahuaylas, como se encargó de recordar reiteradamente Jaime Bayly. Pero logró el incondicional apoyo del propio Alejandro Toledo. Las acometidas por ese lado no eran tan eficaces.

Humala es un violador de los derechos humanos. Cometió atrocidades en Madre Mía, denunciadas en su momento por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH). Pero obtuvo el respaldo de todas las organizaciones defensoras de los DDHH, que enmudecieron repentinamente respecto a los crímenes de Humala e hicieron campaña recordando los latrocinios del padre de su rival.

Así, la campaña de Humala neutralizó buena parte de los asaltos de sus adversarios, cerrando las brechas con la ayuda de sus antiguos críticos.

Negativa

Los asesores brasileños reaccionaron con rapidez al final de la campaña para socavar las fortalezas de Keiko Fujimori. Las encuestas mostraban que ganaba en mujeres y jóvenes. La campaña de Humala puso en el aire dos spots dirigidos específicamente a esos sectores (el de jóvenes era muy bueno). Y al final desarrolló una implacable campaña negativa con el caso de las esterilizaciones.

Antes habían tenido también varios spots negativos contra Keiko, con similar contenido pero variando personajes: un bodeguero, un ama de casa en la cocina.

El debate, una semana antes de la elección, fue favorable a Humala por la sencilla razón de que puso un solo tema, negativo: Keiko es igual a su padre, su gobierno sería una repetición de los 90. Lo repitió muchísimas veces, única manera de que quede grabado en la mente de los millones de electores. Keiko dijo quince o veinte cosas distintas. No quedó nada.

Encerrada

La principal debilidad de Keiko en la segunda vuelta era lo que fue su fortaleza en la primera: el recuerdo de la década de 1990, su identificación con Alberto Fujimori. Necesitaba abrirse a sus críticos. No lo hizo. Permaneció encerrada en el mismo círculo.

La crítica de sus adversarios era creíble porque estaba rodeada de la misma gente de los 90. Peor aún, varios eran políticos torpes que cometían gruesos errores y tenían que ser sacados de la escena.

La campaña de Keiko no hizo nunca el más mínimo esfuerzo por abrirse. Su única conquista fue Hernando de Soto. Y la última semana, cuando ya era muy tarde, PPK, Luis Castañeda, Meche Aráoz.

Pero, finalmente, todas son personas afines a Keiko. Lo que ella necesitaba, sobre todo, era gente del otro extremo. Lo que hizo Humala, pero a la inversa.

Aficionados

La publicidad de Keiko fue mediocre y jamás reaccionó con rapidez ante los acontecimientos. La culpa no la tienen los publicistas sino la campaña. Contratar publicistas comerciales para una campaña política es uno de los errores más frecuentes de los candidatos.

La raíz del error de Keiko puede deducirse, es muy común. Ella llegó a la segunda vuelta casi sin hacer nada, con los votos del padre. Pero creyó que era por su buena campaña. Se quedó con los aficionados que la asesoraban, suponiendo que eso bastaba. Pero, como se demostró, para enfrentar a profesionales se requieren profesionales.

Lo estrecho del resultado evidencia que con algo de mejor campaña el desenlace hubiera sido diferente.

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MARTÍN TANAKA ANALIZA EL ANTES Y DESPUÉS DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES

Nuestro penúltimo posteo está dedicado al análisis realizado por el Politólogo Martín Tanaka sobre el antes y después de las elecciones presidenciales y publicado en su columna del diario La República bajo el título de Catástrofes e Inercia:

Esta semana empezó con un pequeño amago de “pánico financiero”, para, apenas dos días después, terminar con expresiones de confianza en el futuro del Perú por parte de la elite empresarial. Esto es expresivo de lo poco capaz que es un sector de esa elite de entender lo que sucede en el país, al punto de ir en contra de sus propios intereses. Es como que por un momento se hubieran creído las exageraciones, distorsiones y embustes que alentaron durante la campaña electoral, para dos días después recuperar la cordura y entender que lo que corresponde es buscar aproximaciones y consensos con el presidente electo.

Durante la campaña se expresaron temores legítimos sobre un eventual gobierno de Ollanta Humala. Lo importante es que el candidato los oyó, modificó su plan de gobierno, amplió su convocatoria, y ha sentado las bases para un gobierno que, sin renunciar a su vocación reformista, reconoce no contar con un respaldo mayoritario propio. En realidad, creo que el peligro con el futuro gobierno de Ollanta Humala no estaría tanto en la implantación de una estrategia de confrontación que propicie una ruptura del orden constitucional y lleve a un cambio radical en el rumbo de la economía. Más realista me parece pensar que podría tratarse de un gobierno entrampado por sus límites y contradicciones internas: estamos ante un presidente sin mayor experiencia política, sin ninguna experiencia de gestión pública, sin un partido político propiamente dicho, sin un entorno político consolidado a lo largo de los años.

Tenemos un presidente que llegó al poder inesperadamente después de una suma de accidentes y gracias a una gran voluntad política, que supo aprovechar las oportunidades que se le presentaron, que ha tenido que ir construyendo sobre la marcha un proyecto que ha juntado varias capas de entornos y relaciones disímiles, partiendo de un núcleo más militante y de izquierda, hasta llegar a un conjunto de profesionales y técnicos independientes. Que además ha despertado grandes expectativas, que enfrenta fuerzas que empujan al radicalismo y otras hacia la moderación.

Diversos analistas han hecho comparaciones entre el posible rumbo del gobierno de Humala con la trayectoria de presidentes como Chávez, Morales, Correa y Gutiérrez. Tal vez la comparación más cercana sea con Alejandro Toledo: un gobierno que encarnó una gran promesa de la democratización social y política después del fujimorismo, pero que pagó el precio de las indefiniciones del presidente, de iniciativas contradictorias de grupos diversos, que dieron lugar a constantes marchas y contramarchas. En lo que sí puede terminar pareciéndose a los presidentes mencionados es en que la pura voluntad política reformista puede naufragar por la debilidad en las capacidades de gestión y de implementación de políticas, no solo por la acción de los opositores. El problema de que prime la inercia que marca la ineficiencia del sector público.

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JULIO COTLER: "ALAN GARCÍA ES EL GRAN DERROTADO DE ESTAS ELECCIONES"

Y seguimos con las entrevistas, en este caso la realizada por la periodista Flor Huilca de La República a Julio Cotler, quien plantea aquí los desafíos que deberá enfrentar Ollanta Humala: de un lado, fuerte oposición mediática y conservadora, en alianza con las élites empresariales; y, del otro, la presión de sectores extremistas que intentarán radicalizar su gobierno.

¿Qué escenario le espera a Humala como presidente? Hay fuertes presiones para que diga quiénes serán sus ministros.
–Va a tener que resistir las presiones indeseables hasta que tranquilamente pueda tomar las decisiones del caso. No tiene por qué abalanzarse para satisfacer a sus derrotados contendientes.

–¿Ve condiciones para que se apacigüe este clima de presión en su contra?
–Yo creo que eso ya bajó. Todos han reconocido los resultados. Aparte de algunos exabruptos del vicepresidente electo, la gente está hablando tranquilamente. La banca internacional recomienda comprar acciones peruanas y los agentes evaluadores no ven ningún tipo de peligro. Toda la visión catastrófica que nos habían dicho que iba a producir este seudo chavista no es tal. Creo que se van a tranquilizar las aguas.

–¿Habrá un periodo de tregua, una luna de miel entre el gobierno y la opinión pública?
–No sé si le darán luna de miel. Creo que hay algunos medios que le van a saltar a la yugular permanentemente para bloquearlo, y Humala va a tener que aprender, con su entorno, a lidiar con esa situación. Esa gente no va a tolerar que el Estado no solo se encargue de sus intereses sino también de los intereses y necesidades de otros sectores. Vamos a tener un periodo de tensiones alrededor de medidas distributivas, sin que tenga que afectar necesariamente los equilibrios económicos.

–¿Podrá el nacionalismo, con las alianzas que va sumando, garantizar las reformas que ofreció en campaña?
–Humala se va a tener que enfrentar con tres frentes: uno, el externo, que no está dispuesto a ceder en nada para que el Estado pueda hacer medidas distributivas. En segundo lugar, las diferentes tendencias y facciones que se encuentran en su entorno –no digo en el partido porque el partido no existe–. Y en tercer lugar, las demandas sociales. Va a tener que lidiar con todos estos conflictos porque pasado mañana Puno va a demandar, El Comercio va a exigir, al otro día las facciones radicales van a presionar. Eso es el Perú. Es lo suficientemente inestable, con instituciones suficientemente inseguras y débiles como para que se pueda prever una conducción tranquila, fluida de los asuntos.

–¿Esas presiones externas podrán encauzarse de manera democrática?
–Con Toledo y con García también hemos tenido coyunturas complejas que han bordeado situaciones no democráticas, y mal que bien hemos salido de ellas. Yo lo que espero es un poco más de lo mismo porque, bueno, frente a una revuelta puneña habrá los que quieren conceder todo, otros que van a pedir la represión inmediata. Entre esas presiones él va a tener que jugar. Esa es la democracia. Es un asunto en el que se toma y se daca. Y eso en el Perú se considera malo, y no es así. Uno tiene que reconocer una pluralidad de interés que muchas veces son contrastantes entre sí. Uno tiene que, más o menos, ir negociando, ajustando, concediendo, reprimiendo. Es idea de una fluidez institucional, que hay carriles tranquilos, no es el Perú. ¿De qué país estamos hablando?

–¿Lo que Humala y sus voceros han dicho y hecho luego de las elecciones ayuda a generar confianza? ¿Cuáles deben ser sus acciones inmediatas?
–En primer lugar, tomar las cosas con calma y dejar que las aguas se tranquilicen un poco, no digo que vuelvan a su cauce porque eso es difícil. Que tome decisiones poco a poco, de acuerdo con una combinación de objetivos que se proponga. Eso forma parte del arte, de la sabiduría de los políticos. Él va a tener que aprender porque nunca tuvo esas condiciones. Va a ser un aprendizaje político rápido en el que vamos a ver muchas metidas de pata como lo hemos visto con otros presidentes, sin pensar que el mundo se viene abajo.

Triunfó la facción democrática

–Si bien las cosas se están tranquilizando y Ollanta ha garantizado que respetará su compromiso firmado, ¿es suficiente para pensar que será un gobierno democrático?
–Aunque él no quisiera, las condiciones están. Este resultado es el triunfo de la facción democrática del país. Ese 20% que se agregó al 31% de Humala ha decidido la suerte democrática del país. Considero que eso es muy valioso para el futuro del país; supone la existencia de un grueso sector comprometido con el Estado de Derecho y con la distribución de los beneficios del crecimiento económico, es decir, con la democracia. Cuánto él querrá ser demócrata o cuánto no querrá; la voluntad es importante, pero las condiciones son decisivas. Si él ha tenido que cambiar de discurso ha sido porque tenía que ganar la elección y para hacerlo necesitaba de ese 20% democrático. Va a tener que depender mucho de esas condiciones.

–¿Las alianzas que ha sumado en el camino deben reflejarse en el gobierno? ¿Tendría que haber un gabinete plural?
–Sí creo que va a ser un gabinete plural. Creo que vamos a tener diferentes tendencias, diferentes tipos de personalidades que van a necesitar, internamente, jugar democráticamente para llegar a determinados consensos.

–Pero eso es lo que parece complicado. Desde ahora hay una oposición a Pensión 65 y a las medidas sociales que ofrecieron.
–La derecha peruana se va a oponer a cualquier medida distributiva que afecte sus bolsillos y sus principios. Sobre esa base él tiene que partir. No podemos ignorar la existencia y la presión de una buena parte del país, sobre todo voceros importantes que tienen control de medios y de recursos económicos, que van a estar allí. Dejémonos de imaginar que deberían ser otras las condiciones. El problema es cómo él moviliza a la gente interesada en cuestionar esos principios y llevar adelante los cambios. Eso es difícil y será difícil para cualquier actor político que quiera hacer política democrática. Se trata de respetar la pluralidad de interés y necesidades. La cuestión es imaginar cómo se van a desenvolver tensionalmente todos estos problemas, sin pensar que puedan andar juntos y sin caer en una situación de amansamiento total y de abandono total a sus principios.

–Durante la campaña se ha creado la sensación de que un triunfo de Humala podría crear una situación de inestabilidad.
–¿Y con Toledo? ¿Y con García? La gente se olvida. Cree que el Perú es un país estable, maravilloso, que podemos estar en Suiza. Esa no es la situación. La inestabilidad es inherente a la condición peruana.

–¿Hay algún riesgo de volver al primer plan de gobierno y que se abran las puertas para posiciones chavistas?
–No lo creo. Hay suficientes anclas como para impedir que eso suceda. Tenemos suficientes experiencias internas y externas para decir: al primer truco, eso ya lo conocemos. Si acá hay un pánico de pasar de una inflación de 2% a 3% es porque recordamos el año 85, y si nos vienen con que hay que cambiar un poco la Constitución, inmediatamente sospechamos de Chávez, así que estamos vacunados contra los riesgos autoritarios por uno y por otro lado.

–Pero si bien Ollanta dijo que se va en cinco años, se está rumoreando que su esposa postularía a la presidencia el 2016. ¿Esto qué tanto rompe con el espíritu de alternancia que tenía el compromiso que firmó?
–Todavía no ha sido oficializado como presidente y ya están imaginado quién será la sucesora.

–Incluso el congresista Jorge del Castillo ha planteado prohibirlo expresamente.
–¿Por qué? ¿Por qué se le quitan los derechos ciudadanos a la esposa? Si es que los peruanos, en legítimas y democráticas elecciones, queremos elegir a la esposa del actual presidente electo, por qué nos van a prohibir. Pero yo no creo que se dé esa situación y no vale la pena ese tipo de discusiones ahora.

Bayly fue derrotado

–Un sector de la prensa mantiene posiciones abiertamente contrarias a lo que representa Humala. ¿Cómo imagina este flanco? Rafael Rey ha dicho que se dedicará al periodismo. ¿Podríamos llegar a situaciones de conflicto parecidas a las de Ecuador?

–El nuevo gobierno deberá tener suficiente manga como para contrarrestar todo eso, además Bayly no logró derrotarlo. El Comercio fue el derrotado en estas elecciones junto con Bayly y todos los medios en esa línea. Los medios tienen influencia pero no es total. Esos actores ya están en la oposición y habrá una fuerte oposición. El fujimorismo sacó un 48% de votos que no es para desdeñar. Además los poderes fácticos, el sector financiero y los medios de comunicación, a los que se suma la autoridad de la iglesia, con el franquismo que tenemos acá, están allí. El problema es cómo lidiar razonable y eficazmente con estos sectores, sin tener que abandonar sus principios y sus objetivos. Tal vez tenga que prolongar la realización de los mismos, tal vez tenga que mediatizarlos. Eso es posible. Pero hay determinadas cosas que se deberían hacer ya; hay muchas cosas...

–¿Como cuáles?
–Hoy por hoy, ya se incorporó la idea distributiva de Pensión 65, de Cuna Más, de impuesto a las sobreganancias mineras. Hay un montón de medidas distributivas que se pueden desarrollar y que pueden, dadas las condiciones del Perú, ir modificando positivamente el perfil del país. Se puede hacer una redistribución regional de los recursos, reconocer a determinados sectores la legitimidad de sus demandas, dejar de pensar que los peruanos somos tristones y por eso protestamos o que somos perros del hortelano. Hay que tratar a los personas como ciudadanos; eso puede ser de una importancia tan grande como hacer que la gente tenga más plata en los bolsillos.

–¿Cuál debe ser el papel del fujimorismo? Está pendiente el fallo del TC sobre el juicio a Fujimori y están proponiendo la posibilidad de que sea indultado.
–En caso de enfermedad. No se trata de hacer venganza. Se justifica el indulto para un delincuente preso con enfermedad terminal. Ahora, el papel del fujimorismo es liberar al jefe y reivindicar lo que hicieron, al punto de lavarle la cara por todos los delitos que cometieron y, para eso, se asocian con lo más derechista y reaccionario del país.

–En el 2006 Humala también pasó a la segunda vuelta, y políticos y empresarios hablaron mucho de inclusión social. ¿Qué tanto ha cambiado el país desde ese entonces?
–Lo que nadie dice es incluir a quién, en dónde y a qué. La inclusión se ha vuelto una palabra que sirve para todo y para todos. Estas elecciones, como la del 2006, ponen de manifiesto la profunda desigualdad en todo orden de cosas que existe en el Perú, especialmente en la sierra y la selva. El país tiene las desigualdades regionales más fuertes de América Latina. Esas desigualdades no se resuelven únicamente a través de una distribución material de los bienes, sino también a través de una distribución simbólica; hay que reconocer la validez de las costumbres, historias y reclamos de todos por igual.

–¿Este triunfo de Ollanta y anteriormente el de Villarán pueden verse como el resurgimiento de una izquierda democrática?
–Esto me hace recordar mucho el título de una obra de teatro clásica de Pirandello que se llama Seis personajes en busca de autor. Lo que expresa eso es que hay una masa de personas que están buscando la manera de constituirse como un grupo, una colectividad alrededor de una plataforma más o menos consistente. No sé si de eso saldrá una corriente fuerte de izquierda democrática. Mientras no haya una renovación ideológica, teórica y de cuadros políticos, estas izquierdas seguirán ancladas en el pasado.

–¿Quiénes cree que son los grandes derrotados de estas elecciones?
–Alan García es el gran derrotado; no se cumplió su predicción, ni su preferencia. Eso de que él no podía poner presidente pero sí podía impedir que gane el que no quisiera no le funcionó; perdió su predicción y su preferencia. El fujimorismo, en cambio, no ha sido derrotado. El 3% de ventaja no es una derrota aplastante. No sé si la palabra reconciliación vale porque no creo que haya muchas posibilidades de conciliar; van a tener que aprender a convivir, más o menos, contradictoriamente en el país. La idea de que esta vez no vamos a tener los mismos eventos trágicos de la época de Toledo o García es irreal.

“La constitución puede modificarse”

–¿Es justificado el temor a los cambios constitucionales? ¿Por qué generan tanta resistencia?
–Yo no soy partidario de hacer tantos cambios, pero hay que reconocer que las constituciones no son piezas rígidas que deben quedar sin modificación alguna durante mucho tiempo. Ahora, tampoco se trata de aprobar la revocatoria del presidente y de congresistas, cosa que me parece una barbaridad porque a la inestabilidad peruana se le agrega más inestabilidad. Allí sí sería caer en un caos que sería aprovechado por muchos, pero otra cosa es decir que no se pueda tocar la Constitución. Yo no le veo problema.

–¿Incluido el capítulo económico?
–¿Y por qué no? Si es que hay necesidad y consenso, ¿por qué no se puede cambiar? Allí está el temor de lo que pasó en el 80, pero (en Gana Perú) han dicho que se pueden dar leyes puntuales para que determinadas empresas del Estado intervengan en determinadas áreas; yo prefiero eso a abrir la posibilidad de que el Estado intervenga de manera discrecional en cualquier área.

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viernes, 10 de junio de 2011

CONOCE AL NUEVO PERÚ

Tenemos esta nota publicada en el blog Proyecto sin Ningún Nombre, a cargo de franjavi titulado Conoce al Nuevo Perú, en el que nos muestra las tendencias electorales del 2011 comparadas con el anterior proceso electoral del 2006. Los dejo con el mismo:

Ya lo dije en el post anterior, ahora comienza una nueva era en nuestro país y sí mis amigos esto se ve reafirmado cuando ya todos sabemos que casi los resultados están definidos, ahora debemos ver el nuevo mapa de nuestro Perú, haciendo un análisis de las regiones que favorecieron a determinado candidato comparar estos resultados con el mapa obtenido en el 2006 y con el mapa obtenido en la primera vuelta y veremos que hay algunos leves cambios que mostrare a continuación:

PRIMERA VUELTA 2011 VS SEGUNDA VUELTA 2011:

Sorprendentemente, el mapa de segunda vuelta no cambio casi nada con respecto al de la primera vuelta, el traspaso básico de votos que ya había dicho antes ocurrió y en resumidas cuentas esto hizo al final que pocas regiones cambiaran de manos pues en si Humala siguió fuerte en el sur, centro (Excepto Pasco) y en la Selva (Excepto Loreto). Keiko Mantuvo su supremacía en el norte, entonces las regiones que cambiaron de manos fueron:

1.Loreto: En primera vuelta Toledo Gano en ella, ahora esta plaza importante de la amazonia paso a manos del Nacionalismo, cosa que era logia al verse el endose de votos de Toledo hacia Humala.

2.Cajamarca: Bastión importante del fujimorismo durante la década del 90, en primera vuelta volvía a ratificarse esta como una tradicional plaza Fujimorista, pero en la segunda vuelta y para sorpresa de muchos ha pasado ser parte del Humalismo. Entre los factores que determinan este cambio de manos está la fuerte presencia de grupos anti mineros que apoyaron a Humala en la segunda vuelta y el trabajo del presidente regional Cajamarquino del Movimiento Regional MAS, quien en más de una oportunidad ha declarado su acercamiento ideológico con el nacionalismo.

3.Lima Metropolitana y Callao: En la primera vuelta fueron los bastiones más fuertes de la Alianza Por El Gran Cambio que lidero PPK. Aquí durante la primera vuelta era lógica la victoria de PPK, pues un miembro activo de esta alianza era el PPC y todos sabemos que la presencia municipal del PPC es grande y esto ayudo a PPK. En segunda vuelta, la capital se volvió la región que mas voto por Keiko, luego que el candidato PPK, decidiera apoyar a Keiko.

4.Ica: Si bien la lógica nos diría que esta región al estar al sur del país debería ser bastión Humalista, no es así el fujimorismo ya tenía una fuerte presencia desde las elecciones regionales, cuando por muy poco el Fujimorismo perdió la presidencia regional. La figura de Eduardo Cabrera Ganoza es importante.

Comparacion Mapas Electorales Primera y Segunda Vuelta 2011


Segunda Vuelta 2006 Vs Segunda Vuelta 2011:

Entre estos mapas tampoco hay grandes sorpresas, pues en los lugares donde gano Alan el 2006, Keiko también gano el 2011, solo dos regiones en las cuales no gano Humala el 2006 en la segunda vuelta ahora en esta si se inclinaron por él:

1.Moquegua: Departamento del sur del país, es ahí donde Humala debió ganar el 2006, pero sorprendentemente, García le arrebato una plaza segura al Humalismo, siendo además la única región del sur que García conquisto.

2.Ancash: El 2006 esta región quizo formar parte de aquel solido norte aprista y decidió darle la victoria a Alan. Ahora esta importante región minera, ha decidido ahora darle la confianza al nacionalista.

Cuadro Comparativo entre la 2da vuelta 2006 vs la 2da vuelta 2011

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jueves, 9 de junio de 2011

LA PAUSADA DERROTA DE LA ÉLITE PERUANA. Por Fernando Molina

Bueno, tal como lo mencioné en uno de los últimos posteos, y valga la redundancia, entramos en la recta final de la existencia de este blog (al menos en cuanto a publicaciones), hemos cubierto gran parte del proceso electoral peruano en sus rubros de la elección de un nuevo Alcalde(sa) y un nuevo Presidente de la República, por lo que considero que la meta ha sido lograda y solo nos queda esperar una nueva oportunidad para continuarlo o abrir uno nuevo con noticias, encuestas y análisis de la realidad nacional. Así que, como uno de los últimos artículos que publicamos, les dejo este artículo escrito por Fernando Molina del blog Letras Libres llamado La pausada derrota de la élite peruana, el cual me parece muy adecuado:

El triunfo de Ollanta Humala en las elecciones presidenciales implica una simétrica derrota de la élite tradicional del Perú. Ollanta, claro, no era el candidato de la poderosa burguesía limeña, de las asociaciones empresariales, de los principales medios de comunicación. Pero la derrota de la que hablamos no solo reside en este hecho. Es más grave aún, porque hubiera podido evitarse. Es decir, la élite podía haberla evitado. Si sucedió de todas formas fue por la mediocridad y el egoísmo de los políticos que forman parte de ella.

El triunfo de Humala comenzó a gestarse en la primera etapa de las elecciones, cuando el candidato favorito era el ex presidente Alejandro Toledo, un “cholo” con raigambre popular y, al mismo tiempo, muy buena mano para la economía. Toledo, pese a sus deficiencias, estaba en la posición adecuada para ser el candidato de consenso de las fuerzas democráticas y liberales del país, como intentó que ocurriera Mario Vargas Llosa.

Pero en lugar de abandonar sus intereses grupales en aras del bien mayor, estas fuerzas prefirieron postular a otros aspirantes que, acto seguido, desenfundaron los colmillos y se lanzaron al cuello del predilecto Toledo. Al mismo tiempo, la siempre controvertida prensa peruana salpicó al cada vez más débil candidato con toda clase de acusaciones, algunas tan crudas como una adicción a las drogas.

Resultado: el voto de Lima, baluarte de la modernidad peruana, se dividió y permitió que pasaran a la segunda vuelta “el sida y el cáncer”, como llamó Vargas Llosa a Humala y su contrincante, Keiko Fujimori, hija del dictador que gobernó en los años noventa y purga en la cárcel penas por corrupción y violación de los derechos humanos.

Para colmo, la élite ya acorralada recibió el desafío de quien no esperaba.

El reflejo de clase fue alinearse con Fujimori para librarse de Humala, de sus antecedentes radicales y de la posibilidad de que fuera una continuación del chavismo por otros medios. Pero este reflejo no funcionó porque la candidata en la que se apoyaba no reunía las condiciones para ello (lo que nos remite al primer error).

La línea de fisura fue el antifujimorismo, que al final, como suele ocurrir con lo local respecto a lo universal, resultó más potente que el antichavismo. Esta línea la trazaron Vargas Llosa y su hijo Álvaro. Todo menos Fujimori, dijeron los Vargas Llosa, “Fujimori es el fascismo”.

Dado el margen relativamente estrecho con que Humala se alzó con la victoria, puede suponerse que la contribución del autor deConversación en La Catedral, a quien muchos de sus compañeros del liberalismo latinoamericano hoy no pueden ni ver, fue importante, si no fundamental.

Como en todo lo que hace, nuestro admirado escritor puso en la obra del antifujimorismo sangre y vísceras: empeñó su prestigio, agigantado este año por la obtención del Nobel, rompió con una legión de viejos amigos y desplegó su bienintencionado pero, hay que decirlo, candoroso estilo de compromiso político, confundiendo una opción por el mal menor con el descubrimiento de un Humala que nadie más conocía, que nadie más había podido ver.

Fue una apuesta fuerte. Si resulta que el nuevo Presidente, pese a todo lo que prometió, termina radicalizándose y socavando la meritoria construcción económica en que está empeñado el Perú, hundiría en un solo movimiento al modelo y a los Vargas Llosa.

Con lo que llegamos al último factor de esta pausada y progresiva derrota de la élite peruana. La inteligencia emocional de Humala, quien supo ganarse o al menos neutralizar la animadversión de la clase media limeña, guardiana de la modernidad, con un discurso de exquisita sensatez. Mientras, sus adversarios se despedazaban.

¿Comprendió Humala cuál es la nueva realidad nacional (que a diferencia de Bolivia o Venezuela, no admite aventurerismos económicos) o simplemente empleó una artimaña electoral? Pronto lo sabremos.

Si fuera lo primero, quizá esta derrota de la élite podría ser, además de merecida, una oportunidad de redención para ella. Al costo de disminuir sus privilegios y admitir una mayor redistribución de la riqueza, la burguesía peruana podría ver entonces cómo la “revolución capitalista del Perú” se convierte en un proceso menos “salvaje” y más benéfico para todos.

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ONPE AL 100% DE ACTAS PROCESADAS: HUMALA 51,489% Y FUJIMORI 48,511%


Más información de El Comercio al 100% de actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) se ratifica el triunfo de Ollanta Humala, ex candidato por Gana Perú, en la segunda vuelta de las elecciones generales celebradas el último domingo.
Teniendo en cuenta que hay un 1,038% de actas observadas, al 98,962% de actas contabilizadas, Humala alcanza el 51,489% de los votos, mientras que Keiko Fujimori, quien fuera postulante por Fuerza 2011, llega a 48,511%.

En cantidad de adhesiones, Humala Tasso registra 7’883.204 y Fujimori Higuchi tiene 7’427.305. Ello otorga al primero una ventaja de 455.899 votos. Ahora solo queda esperar a que los jurados electorales especiales resuelvan las actas observadas para poder contabilizarlas al 100%.

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miércoles, 8 de junio de 2011

RESULTADOS ELECTORALES SON CASI IGUALES A LOS DEL 2006

Buscábamos análisis sobre lo ocurrido el último domingo, y tenemos este estudio realizado por Luis Velásquez C. para el diario La República sobre los resultados electorales de este año comparados con los del 2006 son casi iguales. Porcentaje de votos logrados por Humala así lo demuestra. Cifras en algunas regiones se parecen a las obtenidas hace 5 años. La explicación sería que el apoyo y las demandas de la gente no han cambiado, sino revisen bien la infografía a nivel nacional.


Los resultados parciales de la segunda elección presidencial arrojan varios temas para analizar. Como bien señalan los analistas Javier Azpur y Aldo Panfichi, nuevamente se ha evidenciado, como en el 2006, que el país está dividido en dos realidades marcadamente diferentes: Lima y el interior.

Pero además se confirman varios otros datos, como el porcentaje alcanzado por el presidente electo Ollanta Humala en localidades que le han sido afines desde el 2006. Y no solo en tendencias, sino en porcentajes, varios de ellos casi idénticos.
Esto ha sido advertido, por cierto, por los investigadores sociales Azpur y Panfichi, para quienes el mapa dibujado por los resultados parciales de la segunda vuelta electoral se parece mucho al mapa de hace cinco años, cuando Alan García se alzó con la victoria.

Veamos algunos ejemplos: los resultados de la elección de 2006 en la región Amazonas favorecieron a Humala, quien obtuvo el 57.67% de los votos, contra el 42% de Alan García; cifra que es muy parecida al resultado del último domingo: 58% para Gana Perú y 41% para Fuerza 2011.

La historia se repite

Lo mismo sucede en Arequipa, donde los números demuestran que la historia se repite, pero con otro protagonista y un final distinto: Ollanta Humala esta vez es el vencedor. En 2006 el líder nacionalista obtuvo el 64.5% de los votos y hasta ayer obtenía el 65.7%.

Ahora bien, los resultados parciales también confirman la similitud que hay entre las cifras que arrojó la elección del 2006 y la del último domingo, en regiones como Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Loreto, Puno, San Martín y Ucayali (ver infografía).

Y otra constante entre el proceso del 2006 y el de hace tres días es la cantidad de regiones que apoyaron a Gana Perú. Hace cinco años 15 departamentos le dieron su respaldo, y ahora son 19.

¿Qué lectura da esto? Pues que el apoyo y las demandas en los últimos 5 años no han cambiado.

Pero hay otras cifras que permiten creer que el mapa electoral del 2006 es muy parecido al actual. Por ejemplo, la cantidad de votos en blanco y nulos que se registraron en los dos balotajes es muy parecida: 1.0% y 7.43%, respectivamente, en 2006; y 0.7% y 5.5%, respectivamente, en 2011.

Otros resultados que se repiten son los porcentajes de participación y ausentismo electoral registrados en la segunda vuelta de las dos elecciones. En 2006 el 83% de ciudadanos cumplió con votar y esta vez lo hizo el 84.3%, mientras que los omisos representaron al 17% en 2006 y al 15.9% en 2011.

Más similitudes

Y si de cifras hablamos, hay algunas otras que también se pueden destacar y comparar. Por ejemplo, el porcentaje de votantes en el exterior. En 2006 el 49% no acudió a emitir su voto en segunda vuelta, mientras que ahora solo el 47% incumplió este deber. 

Sin embargo, un hecho que esperamos no se repita es la cantidad de días que se tomó la ONPE en 2006 para dar a conocer los resultados oficiales al 100%, en total diez.

Al cierre de esta publicación el conteo iba al 99.6% de actas procesadas, y quedan pendientes las más de 4 mil actas observadas.

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WHY PERU TILTED LEFT. By Max Cameron and Fabiola Bazo

Vote-splitting and bitter memories of Alberto Fujimori handed the left a victory.

What can explain the election of a leftist, nationalist, anti-system candidate in a country that has experienced extraordinary rates of economic growth and significant poverty reduction for the better part of the past decade?

In the first place, the explanation lies in the failure of centre-right candidates in Peru to co-ordinate their strategies around a single leader. Had the democratic right not split its vote between former president Alejandro Toledo (2001-2006) and his erstwhile premier and finance minister Pedro Pablo Kuczynski, the outcome might well have been a pro-system, free market-oriented president with a strong mandate.

In a run-off, Toledo would probably have won handily over either victor Ollanta Humala or Keiko Fujimori. In technical terms, he was the Condorcet winner.

The division of the centre-right in the first round, on April 10, opened the door to a run-off between extremists on June 5. Logically, they had to compete for votes in the centre. Humala moderated his image, abandoning Bolivarian rhetoric from his earlier campaign in 2006, and instead posturing as an apostle of the highly successful former president of Brazil, Luiz Inácio Lula da Silva.

The conversion to moderation and democratic respectability was difficult to sell. Many voters remembered that Humala led a military uprising in 2000, in the dying days of the Alberto Fujimori government, and later offered rhetorical support to an ill-conceived rebellion in Andahuaylas led by his brother, Antauro, in 2005. His own record in combat as a soldier in the 1990s suggested possible human-rights abuses.

But Humala’s competition had to make an equally difficult sales pitch. Keiko Fujimori tried to shake charges that she only sought power in order to free her father, Alberto, who is currently serving a 25-year prison term for human-rights crimes and corruption during his term in office, from 1990 to 2000.

She claimed, unpersuasively, that she would not pardon her father; worse still, her campaign elicited memories of her father’s autocratic and corrupt style, and her entourage included many faces from his government. She handed out food in exchange for support, and ostensibly allowed campaign operations to be run out of her father’s prison compound.

There were rumours that Alan Garcia, the sitting president, was placing intelligence operations at her service, as he had in 1990 when Alberto Fujimori was first elected. In the final days of the campaign, a telemarketer, posing as part of Humala’s campaign, spread rumors that Humala would expel Chileans from Peru, mistreat investors, or was being promoted by Venezuelan President Hugo Chávez.

As the election date drew near, there were multitudinous protests against Keiko Fujimori that reminded Peruvians about human-rights abuses – including massive programs of sterilization of women without their consent – during her father’s reign.

In the end, the outcome of the election was a replay of 2006, except that Humala narrowly won rather than lost. As before, he won by a considerable margin in rural areas, especially the southern highlands, where Peru’s indigenous and peasant voters expressed, yet again, their desire for change. He fought hard to win votes in Lima and the coast, where prosperity has trickled down more rapidly, but was outpolled by Fujimori by a margin of 3 to 2.

For some observers, the idea of a Humala victory in 2011 was inconceivable. It was thought that if he lost in 2006, surely he would win even fewer votes this time around after another five years of growth. It was precisely this overconfidence that led the centre-right to fail to unify behind a single candidate with broad appeal. Moreover, after five years of growth, prosperity remained unequally distributed and heavily concentrated in Lima and the coast.

For years, social scientists have insisted that Peru’s democracy needs strong political parties, and its open economy, export-driven model must be more inclusive. These pleas have all too often been met with complacent yawns and smug rebuffs. “Peru has never had strong parties,” said some. “Modernity can be achieved through growth first; prosperity will trickle down over time,” said others.

As a result, Peruvians have managed to elect an anti-system candidate who has no real party organization, 46 seats in a 130-seat legislature, and a very weak mandate from the people. He will govern in a climate of hostility from the media, business, and much of the political establishment. Yet he has created expectations among his followers and he will have to deliver results.

Humala would do well to follow the model of Lula, as he has promised. He should provide reassurances to investors. This does not preclude mutually agreeable renegotiation of contracts; indeed, several contracts negotiated in the 1990s are soon due to expire and have to be renewed. He should also focus much of his energy on poverty alleviation in the areas most neglected by previous administrations.

He should make political reforms a top priority, but not with a wholesale rewriting of the constitution. The most pressing reforms don’t require constitutional change; they demand a vigorous modernization of Peru’s corrupt and inefficient judiciary and penal system.

Humala should root out malfeasance in public administration wherever possible. Drug trafficking has become a major problem in Peru, and it has started to penetrate the highest levels of power.

Finally, Humala can put Peru in step with the rest of the Andean sub-region by adopting new participatory innovations – referenda and recall, citizen initiatives, community councils, policy consultations. Participatory budgeting is already being practised in municipalities throughout Peru. Consultations with indigenous people should be used routinely to address resource extraction on ancestral lands.

All this can be done within the framework of Peru’s democracy, while fully respecting basic constitutional precepts and the rule of law. The real question, however, may be whether Humala can deliver the goods.

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ONPE AL 98,16%: HUMALA TIENE CASI 500 MIL VOTOS DE VENTAJA SOBRE FUJIMORI

Y por fin se va acabando el escrutinio de actas en la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), en el que se confirma el triunfo de Ollanta Humala, ex candidato por Gana Perú, en la segunda vuelta de las elecciones generales celebradas el último domingo 5 de junio.

En la última publicación de resultados realizada por el órgano electoral al 98,16% de actas contabilizadas y que tenemos gracias a El Comercio, Humala tiene hasta el momento el 51,465% de los votos, mientras que Keiko Fujimori, quien postulante por Fuerza 2011, el 48,535%.

En cantidad de adhesiones, Humala Tasso registra 7’823,719 Fujimori Higuchi tiene, hasta el momento, 7’378,298. Ello otorga al primero una ventaja de 445.421 votos, es decir una victoria inminente e inalcanzable.

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martes, 7 de junio de 2011

LA DESIGUALDAD EN EL PERÚ DETERMINÓ EL TRIUNFO A OLLANTA HUMALA

El Comercio sigue publicando las razones del triunfo de Ollanta Humala, y tenemos al consultor internacional Julio Ligorria, quien dijo como que “La desigualdad hace insostenible el crecimiento económico a largo plazo”, mensaje que dejó el resultado de la elección presidencial en el Perú que concluyó con la victoria del candidato de Gana Perú, Ollanta Humala.

Los peruanos han salido a elegir un nuevo presidente y queda claro el menaje: terminar con la desigualdad. La desigualdad entre ricos y pobres es un lugar común en América Latina (...) Hay un crecimiento económico sostenido en el Perú, como en Chile, con 20 años de crecimiento constante, pero en vista de los resultados el mensaje es que la desigualdad hace insostenible el crecimiento económico a largo plazo”, afirmó Ligorría.

Respecto al cierre de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) en vista de la caída de más de 12%, indicó que esta se debe al nerviosismo de los inversores pero apuntó que no han evaluado completamente el actual escenario político peruano. “No se han puesto a pensar en profundidad que hay una mayoría en el Congreso pro mercado o que el mismo Ollanta ha dicho claramente que respetará la propiedad privada”, apuntó en diálogo con CNN en Español.

Hoy, el presidente de a BVL, Roberto Hoyle, consideró que la caída de la plaza limeña es una situación temporal y que en la medida que el nuevo Gobierno haga algunos anuncios, el mercado se irá tranquilizando.

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ONPE AL 94,816%: HUMALA TIENE CASI 500 MIL VOTOS DE VENTAJA SOBRE FUJIMORI

Y seguimos con los informes en cuanto al conteo oficial de votos se refiere, esta vez gracias a El Comercio: Conforme avance el escrutinio de actas en la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se confirma el triunfo de Ollanta Humala, ex candidato por Gana Perú, en la segunda vuelta de las elecciones generales celebradas el domingo.

En la última publicación de resultados realizada por el órgano electoral al 94,816% de actas contabilizadas, Humala alcanza el 51,643% de los votos, mientras que Keiko Fujimori, quien fuera postulante por Fuerza 2011, llega a 48,357%.

En cantidad de adhesiones, Humala Tasso registra 7’616.666. Fujimori Higuchi tiene, hasta el momento, 7,131,987. Ello otorga al primero una ventaja de 484.679 votos, es decir una victoria inminente.

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SUPER ELECCIONES (EDICIÓN OLLANTA vs. KEIKO)

Como para romper un poco las notas "formales del proceso electoral", les dejo este artículo escrito por la gente de Ciudadano Pop, Gaceta de comics y cultura pop, titulada Super Elecciones (Edición Ollanta vs. Keiko), que como dicen en la intro: "Los dejo con la columna que escribí para Peru 21 para el día de mañana pero que por cuestiones de espacio, lamentablemente no va a salir (aún van a usar la central para noticias electorales). Una pena, ya que era de "súper actualidad". Ojalá les guste."

¿Cómo hubieran votado los superhéroes si hubiesen participado en los comicios peruanos del último domingo? Sin lugar a dudas el Hombre Araña hubiese votado por Ollanta. Spidey (periodista y profesor de colegio) representa la eterna lucha del ciudadano promedio, aquél que rota frecuentemente entre empleos y que a duras penas tiene para pagar el alquiler. Además su mayor enemigo es un multimillonario, dueño de varias corporaciones. No hay que ser un genio para ver por quién votaría.

En cambio, algo me dice que Iron Man y Batman habrían votado por Keiko. En primer lugar, ya sea desde el sillón de Stark Industries o Wayne Enterprises, ambos deben seguir muy de cerca el movimiento de la bolsa. El plan de Ollanta (uno de ellos al menos) recae fuertemente en mayores impuestos a los ultra ricos y bueno, tan solo digamos que si esto ocurriese, Bats tendría menos dinero para comprar esos juguetes tan caros que usa para salvar el mundo. No solo eso. ¿Leyeron Batman Incorporated? El murciélago hasta convirtió su profesión nocturna en una empresa multinacional con agentes y oficinas por todo el mundo. Por su lado, Tony Stark no tuvo ningún problema en sacar asesinos convictos de la cárcel para su Civil War. Incluso clonó a uno de sus mejores amigos. Claramente, Tony tiene un punto de vista muy particular en lo que se refiere a derechos humanos. Es más que obvio que iría a votar el domingo con su polo naranja.

Finalmente, creo que el Capitán América (o Capitán Perú en este caso) habría votado en nulo. Y es que Cap es el tipo de hombre que tiene un concepto muy idealizado - y a veces alejado de la realidad - de la nación. No habría considerado a ni uno de los dos candidatos a la altura del partido y hubiera optado por la inútil (no obstante bien intencionada) idea de juntar suficientes votos nulos para sostener elecciones nuevamente. Me imagino que en el fondo hubiera querido que Pizango llegue a segunda vuelta ¡Suerte con eso Cap!

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lunes, 6 de junio de 2011

EL COMERCIO: 5 RAZONES QUE AFECTARON LA CANDIDATURA DE KEIKO FUJIMORI

Frases desafortunadas, respuestas omitidas y el rechazo a gente de su entorno habrían impedido que gane, según últimos reportes de la ONPE, son algunas de las razones que expone Daniel Meza de la Redacción online de El Comercio sobre la derrota de Keiko Fujimori en esta segunda vuelta electoral:

Ollanta Humala es el virtual ganador de las elecciones presidenciales y Keiko Fujimori, quien días antes parecía erigirse como la nueva presidenta del Perú, resultó derrotada, según los últimos reportes de la ONPE. ¿Qué factores pudieron influir en su contra? Aquí cinco probables motivos:

1. TRELLES Y EL ‘NOSOTROS MATAMOS MENOS’: A mediados de mayo las encuestadoras le daban entre 4 y 5 puntos de ventaja a Keiko Fujimori sobre su contendor electoral, Ollanta Humala. En ese entonces, Jorge Trelles era uno de los voceros más importantes de Fuerza 2011, pero fue separado tras una entrevista en la que habló de los excesos del gobierno fujimorista en la lucha contra el terrorismo. Allí lanzó la infortunada frase: “Nosotros matamos menos”, en alusión a anteriores gobiernos como los de Fernando Belaunde y Alan García. Esta declaración devino en distintas rectificaciones del partido naranja. La defensa de Fuerza 2011 respecto del delicado tema de la defensa de los derechos humanos se hizo cada vez más engorrosa.

2. EL RECHAZO A RAFAEL REY: Tener de aliado a Rafael Rey no fue precisamente una fortaleza para Keiko. La trayectoria de Rey en política está marcada por su adhesión a distintos partidos y ello, comúnmente, le ha generado anticuerpos. Estuvo con Mario Vargas Llosa como miembro del movimiento Libertad en 1992, luego fundó el Partido Renovación y fue vicepresidente del Congreso Constituyente Democrático del fujimorismo. Pasó por Unidad Nacional y cargos ministeriales en el último gobierno aprista. Ahora, con Keiko, fue objeto de una lluvia de críticas debido a sus polémicas declaraciones en días cruciales de la campaña. El pasado 25 de mayo, Rey dijo en una entrevista que “no le constaba que Vladimiro Montesinos fuera un asesino”, olvidando el veredicto del Poder Judicial sobre el ex asesor presidencial. Y no solo ello, sino que se esmeró en desmentir sus declaraciones en un acalorado cruce de palabras con la periodista Rosa María Palacios, como parte de una entrevista radial. Además, cuando el tema de las esterilizaciones forzadas cobraba relevancia contra Fujimori Higuchi en plena campaña, Rey declaró sobre las afectadas: “No fue contra su voluntad, sino sin su voluntad”. Agregó que este programa, “promovido por el Minsa en el decenio de Fujimori, fue una barbaridad”.

3. EL FACTOR PPK: Había dicho por todos los medios que no participaría en política tras su derrota en primera vuelta, pero lo hizo. Pedro Pablo Kuczynski rompió su promesa de neutralidad, viró hacia Fuerza 2011 y, con ello, perdió el apoyo de muchos de los ‘PPKausas’ que lo pusieron antes en una posición expectante. El 19% que PPK obtuvo en los comicios del 10 de abril se fraccionó y el efecto fue indeterminado. Su participación durante el cierre de campaña, es probable que haya perjudicado a Keiko en lugar de favorecerla. Durante su alocución en el mitin celebrado en Paseo Colón, PPK relacionó directamente a la candidata con Alberto Fujimori, al recordar que fue este ex presidente quien venció al terrorismo y recuperó a un país inviable tras la década de los 80. Un evidente contraste con lo que promulgaba en abril, cuando pedía a Keiko que deslinde con el gobierno su padre.

4. UN ESCUETO DEBATE PRESIDENCIAL: Domingo 29 de mayo, hotel Marriot. Keiko Fujimori y Ollanta Humala tuvieron una discreta participación en el debate presidencial. Pero algo arrastró la candidata de Fuerza 2011, pese a su aceptable performance ante cámaras y su habilidad oratoria: no pudo sacar del tapete el tema de las esterilizaciones forzadas que en los primeros minutos de la polémica le increpó su adversario político. En los días posteriores, distintos medios de prensa siguieron tocando el tema que quedó en el aire y ello se mantuvo hasta el final de la campaña en desmedro de la respresentante de Fuerza 2011. Situación similar sucedió cuando Keiko tampoco condenó los actos de corrupción y violación de derechos humanos por los que su padre está en prisión. Solo los catalogó como “errores” y evitó profundizar en el tema.

5. LA FAMILIA DE MARK VILLANELLA: Solo días después del sacudón que produjo Trelles en Fuerza 2011, el flanco familiar de Keiko Fujimori se vio debilitado. Una denuncia de Univisión dio cuenta que Joseph Villanella, padre de Mark (esposo de Keiko) había sido condenado a tres años de libertad condicional, en Estados Unidos, por el delito de evasión de impuestos. El suegro de Keiko había adquirido a través de su empresa, Empire Cold Type, un automóvil por un valor aproximado de US$11,000, pero que generó una renta no declarada debido a una modalidad de compra irregular. Rápidamente, el fujimorismo convocó a una conferencia de prensa para defender al aludido, quien en lugar de ofrecer un pronunciamiento contundente, curiosamente, no dijo una palabra. “Tenía solo 15 años cuando sucedió”, fue el principal argumento con el que se trató de defender a Villanella. No sirvió de mucho.

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