domingo, 5 de junio de 2011

MARIO VARGAS LLOSA: "NOS HEMOS LIBRADO DE LA DICTADURA"

Seguimos con las declaró por los primeros resultados a boca de urna. Gracias a la nota de La República tenemos al Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien luego de pedir unión a los peruanos señaló que el Perú se libró de una dictadura, “que fue sangrienta y corrompida”.



Yo creo que lo importante es que nos hemos librado de una dictadura, que fue terriblemente corrompida y sangrienta, volviera a tomar el poder. Creo que en ese sentido los peruanos han actuado con gran responsabilidad, hay que felicitarse y hay que celebrar”, sostuvo el Nobel en CPN.

Hemos ganado todos los peruanos que no queríamos que toda nuestra democracia se desplomara y que resucitara toda una mafia que destruyó nuestras instituciones, saqueó los recursos públicos, llenó de sangre, de sufrimiento, de dolor nuestro país, que felizmente no resucitó”, agregó.

Vargas Llosa señaló que Ollanta Humala debería trabajar en reconciliar a todos los peruanos para que todos trabajemos por un Perú libre moderno, sin pobreza, donde haya oportunidades para todos. “Creo que ese es el sentido de Humala”, acotó.

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miércoles, 1 de junio de 2011

EN FINANCIAL TIMES: "EL MAYOR PELIGRO DE HUMALA ES QUE LE PASE COMO A OBAMA"

Tenemos también de La Mula este artículo escrito por ángel garcía català, uno de sus redactores, de título En Financial Times: “El mayor peligro de Humala es que le pase como a Obama”, en el que analiza a Ollanta Humala y su relación con Hugo Chávez, y Keiko Fujimori y el pasado de su padre. La cosa está en: ¿Votan por un candidato o por lo que creen qué es?. Además, realiza una crítica al artículo titulado Humala es lo mejor para la democracia en Perú, escrito por el profesor Max Cameron de la Universidad British Columbia y Michael Marx McCarthy de la John Hopkins:


En política, las analogías pueden marcar grandes diferencias. Algunas veces éstas resultan apropiadas, revelando una gran verdad al mostrar una conexión escondida, mientras que en otras ocasiones son más bien parecidas a un truco de cartas, al ocultar más de lo que muestran.

El próximo domingo, cuando los peruanos se dirijan a votar, elegirán a sus candidatos en una caja de resonancia hecha a base de comparaciones.

Ollanta Humala ha sido comparado con Hugo Chávez, acusado por sus críticos de que pisoteará las instituciones democráticas y creará un régimen quasi-dictatorial que se perpetuará a si mismo.

La otra candidata, Keiko Fujimori, ha sido denominada como un caballo de Troya que regresaría al país a la década de los 90, en la que su padre gobernó a través de una combinación de sobornos, chantajes, y abusos de poder.

Estas analogías, presentadas así por el profesor Max Cameron de la Universidad British Columbia y Michael Marx McCarthy de la John Hopkins en un artículo publicado por el diario Financial Times, son, al mismo tiempo, ciertas y falsas.

Los autores del artículo -titulado “Humala es lo mejor para la democracia en Perú”-, consideran, por ejemplo, que Humala no podría gobernar del mismo modo que Chávez, ya que las condiciones en Perú son completamente diferentes a las de Venezuela, que ocasionaron una ruptura en el sistema que propició la llegada al poder de Chávez en 1998. La economía de Perú, por contra, ha estado creciendo de manera fuerte durante una década y millones de personas han abandonado la pobreza.

En opinión de Cameron y McCarthy, lo que se debe plantear no es un un cambio drástico en las políticas que han producido esta tendencia, sino más bien un debate sobre distribución de la riqueza, promovido por la candidatura de Humala.

El artículo destaca que el boom económico de Perú ha reducido sustancialmente la pobreza en el país -un tercio de la población peruana es pobre, mientras que una década antes este porcentaje era de un 50%- , pero que este crecimiento se ha concentrado en la ciudad de Lima y en la costa. En el sur, la sierra central, y la selva amazónica, la pobreza se mantiene alta y un enfoque cercano al “salvaje oeste”, en cuanto a la extracción de recursos naturales se refiere, ha incrementado los conflictos.

Para Cameron y McCarthy, la situación de los indígenas aimaras en Puno, donde se han intesificado las protestas contra el proyecto minero de la compañia canadiense Bear Creek, es un ejemplo de salvaje oeste presente aún en el país.


Este tipo de situaciones, sigue el blog publicado en el FT, aumenta las dudas sobre las instituciones políticas de Perú, a las cuales considera menos robustas que las chilenas o uruguayas, alabadas con frecuencia como modelos democráticos para la región.

No obstante, el cielo, dicen los profesores firmantes, no se está cayendo. Un tremendo colapso que crease una atmósfera fértil para una misión de tipo chavista es poco probable.

Como sustento de esta última afirmación, los autores mencionan la necesidad que tendría Humala de una gran coalición hambrienta de grandes cambios políticos. Algo, especifican, que no tiene.

Por si fuera poco, valoran, Mario Vargas Llosa, uno de los críticos más feroces de Chávez en la región, está apoyando a Humala. Él y otros intelectuales liberales, incluyendo a su hijo Álvaro, podrían convencer a votantes moderados indecisos de que la presidencia de Keiko sería incompatible con la democracia.

El apoyo de estos intelectuales se basa, sigue el artículo, en dos factores: el acercamiento de Humala al centro y su compromiso por respetar las reglas democráticas; y la conexión directa existente entre Keiko y su padre Alberto Fujimori, el antiguo presidente que ejerció el poder arbitrariamente y sin piedad en los años 90.

En este sentido, los académicos universitarios, resaltan que la candidata fujimorista no ha rechazado las políticas ejercidas por su padre, y admiten las sospechas de que lo libere de la prisión, donde cumple actualmente una prisión de 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Parte de su campaña, mencionan, parece haber sido orquestada desde la prisión en la que cumple esta sentencia.

Muchos de los métodos sucios que el ex presidente peruano utilizó para perpetuarse en el poder han sido utilizados en la campaña de su hija, según algunos críticos citados en el artículo.

Entre estos, destacan las coronas funerarias enviadas al diario La Primera, tras desvelar ese medio el apoyo de los servicios de inteligencia a la candidatura fujimorista – Plan Sábana-, y la compra masiva de los ejemplares de un diario pro-humalista con el objetivo de impedir su circulación en ciertos distritos de Lima. Muchos de los medios, agregan los autores, se encuentran fuertemente parcializados contra Humala, abandonando cualquier pretensión de neutralidad en sus informaciones.

Si Keiko perdona a su padre y ataca a los jueces que le sentenciaron, existe un riesgo de que la mafia que gobernaba el sistema judicial y las fuerzas armadas en aquel entonces, y que nunca fue purgada por los gobiernos anteriores, sea reactivada al completo, advierten con firmeza los autores.


Sin embargo, según recoge el artículo, la razón principal por la cual Keiko representa una amenaza para la democracia peruana es la separación de poderes y los intereses de los más poderosos.

Keiko, dicen, tiene pocos incentivos para gobernar democráticamente, mientras que Humala se enfrenta a limitaciones que tal vez lo conduzcan a gobernar de manera democrática.

En el caso fujimorista, resumen, su candidata gobernaría con la colaboración de sectores poderosos de facto -importantes empresarios, medios de comunicación, fuerzas armadas, las mayores fuerzas conservadoras dentro de la Iglesia Católica y los Evangélicos, y la mayoría del “establishment” político- que estarían agradecidos al ver como Keiko impone “mano dura” sobre el crímen y la disidencia, aplica soluciones clientelistas a la pobreza, y pide sobornos a cambio de políticas económicas de tipo “abierto para negocios.”

Humala, en cambio, sería arrinconado en cada esquina, en opinión de los autores. Las razones: una comunidad empresarial hostil, unos medios rabiosamente críticos, unas fuerzas armadas nerviosas, y un conjunto, formado por el Congreso, los tribunales y el poder judicial, que hará todo lo posible para mantenerle en el equilibrio democrático.

La única manera de gobernar para Humala, sentencian, es que gobierne democráticamente, ya que la legitimidad de su mandato no podrá ser retirada por el poder de los actores privados peruanos.

Lo que nos muestra esta situación, concluyen los firmantes, es que Perú tiene un largo camino que recorrer antes de convertirse en una democracia estable con buenas prácticas de gobierno y leyes. Para que se produzca esta consolidación democrática, algunos actores muy poderosos deberán perder poder.

Convencer a las élites de que semejante ajuste es parte de un juego de suma positiva será difícil, argumentan. Pero si las élites de Perú miraran hacia el este, desde los Andes a Brasil, encontrarían una inspiración sobre una élite que aprendió como una política laboralista, liderada por un trabajador, puede resultar buena para los negocios, buena para la democracia, y buena para el bienestar de la sociedad.

De hecho, estas elecciones, más alla de determinar la trayectoria futura de Perú, también guardan importantes implicaciones con respecto al modelo de desarrollo basado en el “crecimiento equitativo”.

Una presidencia de Humala ampliaría el alcande de este modelo democrático-social, consideran los autores. La democracia se vería dañada, por contra, si Keiko alcanzara la presidencia, al tiempo que las fortunas de los ricos aumentarían aún más y la igualdad sería tratada de manera inefectiva.

El mayor peligro, concluye la nota, no es que Humala se revele a sí mismo como un lobo bajo la piel de un cordero. El mayor peligro, se puntualiza, es que le suceda como a Obama: que una vez en el poder encuentre que puede hacer poco para enfrentar los profundos problemas estructurales de la nación peruana.

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OLLANTA HUMALA: "KEIKO FUJIMORI BUSCA REHABILITAR LA DICTADURA DE SU PADRE EN EL PAÍS"

Tenemos esta nota escrita por la periodista Vilma Escalante del Diario 16 sobre las actividades en provincias del candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, quien enfatizó que el objetivo de su contendora electoral de Fuerza 2011, Keiko Fujimori, es rehabilitar en el país el “corrupto” régimen de su padre, Alberto Fujimori, al considerar que ésta representa la dictadura que vivió el Perú. Por tal razón, pidió a la población votar con la memoria a favor de la libertad y la democracia.

En la recta final de la segunda vuelta electoral Humala llegó ayer hasta Cajamarca, donde a las 11.00 de la mañana encabezó un mitin en la Plaza de Armas, que lució abarrotada de personas.

No podemos rehabilitar un régimen corrupto que fue sacado por el propio pueblo, por eso este 5 de junio hay que votar con memoria por la libertad y la democracia”, dijo ante la ovación de sus simpatizantes.

Allí las rondas campesinas le entregaron un azote, para ellos el símbolo de la lucha contra la corrupción. Ante ellos el candidato presidencial reiteró su compromiso de luchar frontalmente contra ese flagelo que durante los años 90 se instauró en el gobierno y cortó la posibilidad de reducir la pobreza y generar oportunidades para los peruanos.

Acto seguido mandó un saludo a los jóvenes que se han manifestado los últimos días en rechazo a la candidatura fujimorista. “Estos jóvenes nos dan la esperanza de que sí se puede hacer política con decencia y transparencia”, sostuvo Ollanta.

El candidato presidencial de Gana Perú anunció que en un eventual gobierno suyo se garantizará que el agua tenga como destino primordial el consumo humano, “porque la vida es más importante que el oro y no podemos permitir que se siga contaminando el ambiente”.

De igual manera les dijo a los agricultores que tendrán su apoyo con créditos, seguro agrario e infraestructura. Y a los trabajadores Ollanta les indicó que luchará por preservar la estabilidad laboral, creará más empleos dignos, elevará el salario básico a S/. 750 y no permitirá la flexibilidad laboral.

A su llegada a Cajamarca sostuvo a la prensa que fue el Perú y la democracia el gran ganador del debate presidencial del domingo y rechazó que haya estado nervioso durante la polémica.

El pueblo pudo escuchar las propuestas y estamos seguros que escogerán la opción que representa el cambio. Haremos un gobierno con el pueblo, renuevo mi compromiso con el Perú, con la democracia”, manifestó.

LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN
Por la tarde Humala se dirigió a la ciudad de Huaraz, donde presidió otro mitin en la Plaza de Armas. “No podemos ser tolerantes con los corruptos, y el pueblo no tiene miedo al cambio. Son los corruptos quienes tienen miedo al cambio”, enfatizó en medio de los aplausos de los presentes.

Ante los huaracinos, se comprometió a declarar la intangibilidad del río Santa y de la laguna Conococha, pues sus aguas van solamente para la minería y están contaminadas. Añadió que “en Huaraz hay que reflotar el turismo que ha decaído, ya no es un polo turístico como lo era antes, esa situación hay que cambiarla”.

En otro momento, el aspirante presidencial reiteró que de ninguna manera permitirá la flexibilización laboral en el país, tal como lo hizo durante el debate del domingo en que fustigó a su contendora electoral por pretender recortar las vacaciones de los trabajadores, entre otros beneficios laborales.

Durante su alocución, además, defendió su propuesta a favor de las personas de la tercera edad llamada Pensión 65. Tras concluir su mitin en Huaraz fue sacado en hombros y llevado hasta el vehículo en el que se desplazaba.

Por la noche realizó otro mitin en Trujillo, en la Libertad, a donde arribó al promediar las seis de la tarde. Pide condiciones electorales en Puno

A su salida del aeropuerto de Trujillo, Humala criticó y acusó al presidente, Alan García, de no dar las condiciones adecuadas para que se realice el proceso electoral en Puno. Cabe recordar que en la primera vuelta electoral el líder nacionalista obtuvo el 62% de votos válidos ante un 15% que favoreció a su rival electoral, Keiko Fujimori.

Le pido al presidente Alan García que resuelva este tema de una vez, pues aún se escuchan reclamos e informaciones de que las manifestaciones no han cesado”, señaló.

Humala sostuvo que evalúa la posibilidad de esperar la próxima semana para acudir a la zona convulsionada por las protestas que realizan pobladores de esta zona altiplánica en contra de la actividad minera. Pues, dijo que si lo hace en estos días, de seguro el Gobierno lo acusaría de pretender azuzar a los manifestantes.

De inmediato exhortó a las organizaciones sociales en Puno a guardar la calma con el fin de permitir el libre tránsito en esa región y que los electores puedan emitir su voto en segunda vuelta electoral.

En tal sentido, pidió al titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Hugo Sivina, para que hable con las “instancias correspondientes” y se garanticen las elecciones en Puno.

Es lamentable que faltando días para el proceso todavía no estén dadas las garantías para que la región Puno y la población vaya a emitir su voto el domingo”, subrayó.

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martes, 31 de mayo de 2011

¿DARLE UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD AL FUJIMORISMO?

Agradeciendo a la Revista de Análisis y Crítica Argumentos, decidí conveniente el postear en el blog este extenso análisis realizado por Natalia Sobrevilla, de título ¿Darle una segunda oportunidad al fujimorismo? que puede aclararle las cosas a muchos:

En abril de 2006 me preguntaba si Alan García se merecía una
segunda oportunidad. Consideré entonces que si bien no se la merecía, el Perú iba a dársela y concluí preguntándome: “¿Será darle a Alan García una segunda oportunidad abrirle la puerta a Fujimori para su segunda oportunidad? ¿Será esta una oportunidad mediada por la derecha?”. Me sorprende y entristece la certeza de mi vaticinio. Tal como era claro en 2006, a pesar de sus declaraciones en la campaña acerca de que seguiría una política a favor de los pobres, en este segundo gobierno Alan García ha gobernado con y para la derecha, y ha hecho todo lo posible por evitar que llegue al poder algún candidato que pueda cuestionar la impresionante corrupción que acompaña el llamado “milagro peruano”, puesto en evidencia en los “petroaudios” y los negociados de Business Track.

Los resultados de la primera vuelta han llevado a los analistas, activistas y a los miembros de las élites intelectuales y económicas a preguntarse ¿qué está mal en el Perú? A sobresaltarse porque la gran mayoría de los electores no parecen tener interés ni en la democracia ni en la estabilidad económica, lanzándonos a las fauces de los dos candidatos más extremos. Sin embargo, un análisis bastante somero de los resultados de 2006 y los de 2011 muestra que las tendencias son estables y que los resultados son en realidad bastante predecibles. Tal como hace cinco años, todas las zonas rurales y principalmente el sur del país piden a gritos un cambio radical. Estas regiones, donde los niños mueren cada año de frío y el fracaso escolar está casi garantizado, no se sienten incluidos en el fabuloso crecimiento económico que ha cambiado la cara de Lima y muchas de las ciudades de la costa norte que prefirieron a Alan García en 2006 y a Keiko Fujimori en 2011.

La segunda vuelta divide al país, convirtiendo estas elecciones en las más ideológicas de los últimos años, llegándose a niveles de virulencia no vistos desde 2000. Pero no se trata simplemente de una división entre lo que históricamente se ha considerado la derecha y la izquierda. No, en esta ocasión lo que separa a quienes están por un candidato o por el otro son sus creencias y temores sobre cinco aspectos principales: la economía, la corrupción, la democracia, los derechos humanos y el racismo. Más de la mitad del electorado se ve obligado a decidir por lo que le resulta el “mal menor”, y para hacerlo deben cotejar la información que manejan con su visión del pasado y su lectura de lo que está ocurriendo en la región. Es una elección donde las visiones de la historia tienen un protagonismo poco usual.

Economía

¿Debe seguir el modelo económico tal cual está planteado? Quienes más se han beneficiado consideran que cualquier cambio puede “hacernos retroceder treinta años”. Muchos empresarios medianos y pequeños, así como sectores emergentes que han visto sus esfuerzos premiados, comparten esta visión con el gran empresariado. Están convencidos de que solo no se han beneficiado los que no han querido trabajar, ya que el “Perú avanza”. Creen firmemente que el neoliberalismo es la única fórmula para salir de la pobreza y que el chorreo existe. Aquellos que discrepan ven un país con desigualdades estructurales tan profundas que necesita mucho más que neoliberalismo y asistencialismo para salir adelante. Consideran que es necesario instalar un Estado de bienestar que redistribuya el dinero de los impuestos para ayudar a equilibrar la desigualdad. El neoliberalismo que existe en el Perú no es lo que se ve en los países capitalistas del primer mundo. En Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa, con diferentes matices, nadie considera escandaloso que se le dé una pensión mínima a todos los que pasan los 65 años, que existan seguros estatales de salud, un buen acceso a la educación estatal y asignaciones a los desempleados, en fin, que el Estado vele por los más frágiles redistribuyendo los recursos de quienes más tienen a través de los impuestos. Esto no es el “comunismo” del que hablan muchos de los que temen a Humala, no es ni siquiera el modelo que se ha implantado en la Venezuela de Chávez; tampoco se trata de resucitar a Velasco Alvarado o el primer gobierno de García. Pero se trata de una cuestión ideológica. ¿Debe el Estado intervenir en la economía y redistribuir el dinero de los impuestos o debe tener el mercado todas las libertades y el Estado limitarse a regular y repartir un poco de prebendas a los más necesitados? Humala propone lo primero, Fujimori, lo segundo.

Corrupción

El gobierno de Alberto Fujimori fue probablemente el más corrupto de nuestra historia. No solamente desapareció un estimado de 8.000 millones de dólares entre las comisiones por compra de armas, licitaciones públicas, privatizaciones, extorsiones y coimas, presupuestos clandestinos, compra y venta de deuda externa y medicinas vencidas, además de los vínculos con el narcotrafico, como cuando se encontró cocaína en el avión presidencial, sino que Alberto Fujimori se ha declarado culpable en los procesos por corrupción por los que se le extraditó de Chile. Gracias a Vladimiro Montesinos tenemos en los videos de la salita del Servicio de Inteligencia pruebas irrefutables de cómo los principales empresarios, dueños de medios de comunicación y políticos aceptaron dinero, muchas veces para obtener una “ayuda” en sus negocios, poniendo en tela de juicio eso de la libertad absoluta del mercado, estableciendo más bien el crony capitalism o “capitalismo para los amigos”. Los que dicen que esto fue solo gracias a Montesinos y al final del régimen olvidan que ha sido documentado que la familia Fujimori robó desde antes de entronizarse en el poder, cuando decidieron desviar los fondos de las donaciones japonesas. Denunciar esto le costó a Susana Higuchi, la ex esposa de Fujimori, todo tipo de vejámenes, desde el electroshock hasta ser recluida desnuda en los sótanos del Pentagonito, como fue denunciado por Leonor La Rosa. Keiko Sofia Fujimori ha declarado que su padre le entregaba cada vez que iba a Lima paquetes con US$ 10.000 en efectivo para pagar sus estudios y los de sus hermanos en los Estados Unidos, Se estima que estos costaron un millón de dólares, y todavía no hay una explicación coherente o convincente sobre de dónde salió ese dinero. Así como con las denuncias de su madre, Keiko Fujimori nunca consideró necesario hacer preguntas incómodas sobre la proveniencia de esos fondos. Era una mujer joven, es cierto, una universitaria que tenía, además de atender a sus estudios y a los niños pobres del Perú, que ir a las cumbres latinoamericanas a departir con Zulemita Menem y bailar trencito con Hugo Chávez. Para quienes mantener el modelo económico es lo más importante, todo esto se puede pasar por alto, a pesar de que todos los ministros de economía entre 1990 y 2000 han sido procesados por corrupción y enriquecimiento ilícito y la economía no creció de 1996 a 2000. Quienes apoyan a Keiko Fujimori hoy dicen que está acompañada de gente nueva. Si es así, ¿por qué uno de estos cuestionados ministros, Baca Campodónico, le hace campaña en Cajamarca? ¿Por qué su padre maneja su material electoral desde su cárcel dorada? ¿Por qué acepta dinero de personas que han sido procesadas por narcotráfico y lavado de activos? ¿Por qué dice financiar su campaña con rifas?, cuando solo la mujer de uno de sus asesores ha ganado uno de los premios. Quienes no soportan a Ollanta Humala están convencidos de que su campaña la financia Hugo Chávez, basándose principalmente en la evidencia de la campaña de 2006. Consideran que mantener el modelo y protegerse de un régimen como el de Chávez, Morales o Correa, a los que temen sin medida, es mucho más importante que preguntarse de dónde viene el dinero que financia a Keiko Sofía Fujimori. Su devoción al libre mercado y el neoliberalismo es tan grande que prefieren pasar por alto todos estos comprobados actos de corrupción endémica que caracterizan más bien como excesos o errores, que no tienen por qué repetirse.

Democracia.

La defensa de la democracia es uno de los temas favoritos de los enemigos de Ollanta Humala. Se recuerda que dirigió un levantamiento contra Fujimori en Locumba (Moquegua) en octubre de 2000. Su hermano Antauro Humala lideró otro en Andahuaylas en 2005 en contra del gobierno de Alejandro Toledo, donde murieron cuatro policías, ha sido sentenciado y hoy está preso. Estos dos hechos, además de su ya mencionada cercanía a Hugo Chávez en la campaña de 2006, convencen a los detractores de Humala de su falta de apego por la democracia. No importa qué haga o deje de hacer, quienes no creen en Humala no pueden aceptar que sus ideas puedan haber cambiado y consideran que todos sus juramentos por la democracia y sus esfuerzos por asegurar que no buscará la reelección son en vano, y que su alianza con todos los sectores democráticos que lucharon contra la dictadura de Fujimori son estratagemas para hacerse del poder y nunca dejarlo. El apoyo de reconocidos personajes públicos, intelectuales, políticos y artistas no vale nada. Prefieren apoyar la candidatura de la hija de Alberto Fujimori aduciendo que ella no es culpable de los errores de su padre. Por supuesto que no es culpable del autogolpe del 5 de abril, ella tenía solo 17 años. Pero cuando tenía veinte y era la primera dama durante la campaña electoral de 1995, no tuvo ningún inconveniente en estar al lado de su padre en unas elecciones que lo perpetuaron en el poder a base de una constitución hecha a su medida. En 1997, cuando tenía 22 años y se dio la ley de interpretación auténtica, que le permitía a Fujimori tentar la cuestionada re-reelección, y los estudiantes salieron a las calles a protestar, ella firmó a favor del referéndum, pero cuando este no se dio no tuvo problemas en estar a su lado. Del mismo modo, no cuestionó la legalidad de la campaña de 2000, cuando miles de personas salieron a repudiar a su padre por destruir la democracia, y ella optó simplemente por mantener un perfil bajo. A los 25 años tuvo que dar la cara cuando su padre se fugó al Japón dejándola sola en Palacio de Gobierno. Hoy describe el gobierno de Alberto Fujimori como el mejor de la historia del Perú, y su plan de gobierno es una oda filial. Sobre la democracia y los atropellos que cometió su padre y de los que ella fue cómplice de 1995 a 2000 no dice nada. Para quienes el modelo es sacrosanto, el autogolpe fue legítimo, ya que fue apoyado por el 80% de la población, justamente los argumentos que usa Hugo Chávez hoy para perpetuarse en el poder.

Derechos humanos

Con un estimado de 70.000 personas muertas en el conflicto interno de 1980 a 2000, todos como sociedad tenemos una responsabilidad. Los que más sufrieron fueron los pobres, los que no hablan castellano; los que vivimos en la ciudad solo nos enteramos de la tragedia cuando teníamos que lidiar con el inconveniente de no tener luz, no poder salir de noche o que quizás nos pongan una bomba. ¿Quién le ganó la guerra a Sendero y cómo? ¿Quiénes deben pagar por sus acciones y cómo? Estas preguntas reciben respuestas muy distintas; para algunos, el costo social de esta victoria es aceptable, mientras que para otros fue demasiado alto. Estamos todavía muy lejos de la reconciliación. Como el mayor número de muertos se produjo entre 1980 y 1990, un vocero fujimorista y asiduo visitante de la salita del SIN, Jorge Trelles, ha dicho “nosotros matamos menos”. Eso ha llevado a un humorista a poner en una caricatura a los fujimoristas diciendo “nosotros robamos más, nosotros torturamos más, nosotros esterilizamos más.” Alberto Fujimori fue sentenciado a 25 años de cárcel por la estrategia de guerra de baja intensidad que puso en práctica. Él ha declarado que fue él quien derrotó al terrorismo, pero también ha dicho que es inocente de las acciones documentadas del grupo Colina. Keiko Fujimori está convencida de la inocencia de su padre, y ha dicho que hará todo lo posible por liberarlo. Una de sus voceras, Martha Chávez, ha amenazado al juez que encontró a Fujimori culpable. Keiko Fujimori tiene hoy en su grupo de asesores más cercanos a quienes fueron responsables de la esterilización masiva de mujeres, y declaró en el debate presidencial que Toledo liberó terroristas, cuando es sabido que los que fueron liberados habían sido acusados falsamente. Si bien ella no dirigió las campañas de exterminio de pobres y de enemigos políticos como lo fueron las matanzas de Pedro Huilca, El Santa, Barrios Altos y La Cantuta, ella los califica de excesos, no acepta la responsabilidad de su padre y se rodea hoy de quienes llevaron a cabo y defienden esas políticas. Para quienes los “excesos” son aceptables, ya que consideran que fue por eso que se venció al terrorismo, pueden pasar todo esto por alto.

Ollanta Humala es un comandante del Ejército Peruano en retiro que combatió en la guerra interna y en la guerra contra el Ecuador en 1995. Dice enorgullecerse de su acción en la segunda, pero no sentir lo mismo por sus acciones en el conflicto interno. En 2006, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos levantó un informe para esclarecer las acusaciones en su contra por lo que sucedió en la zona donde él peleó, conocida como Madre Mía. Leyendo el informe queda claro que su caso es como el de muchos de los implicados en la guerra interna, uno que incluye secuestro, tortura y asesinato; el juez, sin embargo, ha desestimado el caso. La suya es una situación doblemente paradójica porque quienes se oponen al trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) dicen que personas como Humala no deberían ser procesadas, ya que a quienes lucharon contra la subversión no se les debería encausar sino agradecer. Pero hoy muchos de los que tienen esa posición gritan a los cuatro vientos que Humala es un asesino, y por ende no debe ser presidente. Por el otro lado, la Coordinadora de Derechos Humanos, que elaboró el informe y lo elevó al Poder Judicial, hoy apoya a Humala como candidato presidencial. ¿Por qué? En gran parte porque Humala es el único candidato que aceptó todas las recomendaciones de la CVR y que se comprometió a pagar a las víctimas la reparaciones que ya han sido reconocidas por ley, pero no han sido otorgadas. Es el único que ha pedido que no se limite la sanción a soldados como él, sino que se consideren también a los responsables políticos. El grueso del apoyo a Humala viene de los lugares más golpeados por la violencia, por personas que sufrieron en carne propia los abusos por parte de militares como Humala. Ellos se sienten capaces de perdonarlo, pero quienes usualmente defienden a los miembros del Ejército no. El otro motivo por el cual la Coordinadora prefiere apoyar a Humala es porque ven el triunfo de Fujimori como el primer paso en el camino a la liberación de su padre. Estamos entonces ante diferentes lecturas de la agenda de derechos humanos en el Perú. ¿Se debe aceptar el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y sus recomendaciones? Quienes opinan que sí están a favor de Humala, quienes opinan que no están en contra de él, pero ahora se presentan como defensores de los derechos humanos.

Racismo

Hay sin embargo algo más que queda en el tintero. El grupo socioeconómico más alto, los llamados sectores A/B, componen solamente el 15% del electorado, pero ejercen un control muy fuerte sobre la economía y los medios de prensa. Desde 1980, cuando se dio el voto a los analfabetos y se estableció su obligatoriedad, los candidatos de preferencia de este grupo social nunca han sido elegidos. A pesar de haber sido una clase duramente golpeada por la reforma agraria implementada por el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas de Juan Velasco Alvarado, cuando al perder sus tierras perdieron gran parte de su poder simbólico, esta clase socioeconómica ha logrado recomponer su poder y atrincherarse en espacios cerrados que controlan con eficacia. Han sobrevivido a las expropiaciones y las incursiones de Sendero Luminoso, que llevaron a esta clase social a replegarse más aún sobre sí misma, ya que era imposible sentirse seguros fuera de los espacios privados. Alan García los amenazó en su primer gobierno, pero no logró vencerlos. En 1990, con la derrota de Mario Vargas Llosa, muchos vieron una inexorable caída al abismo. Fujimori resultó su tabla de salvación; gobernó para la derecha, pero repartió prebendas entre los más pobres, asegurándose su fidelidad. Su control sobre el electorado evitó más elecciones incómodas para la alta burguesía. Ante los escándalos de corrupción y los cada vez más torpes intentos por controlar el poder, el régimen de Fujimori cayó por su propio peso. Toledo fue tolerado, pero como “cholo borracho y arribista” nunca fue realmente aceptado. En 2006, ante una derrota más, Alan García fue visto como la tabla de salvación. Ahora esta clase social ve en Keiko Sofia Fujimori a su “mal menor” y recuerda la comodidad que sintieron durante el gobierno de su padre. Como dijo el sociólogo Julio Cotler, el temor no es simplemente perder dinero o posición con un eventual gobierno de Humala, sino la posibilidad de perder el poder simbólico; lo que significa ser “blanco, con plata y educación”. Cualquiera que se oponga a la candidatura de Fujimori es inmediatamente desautorizado, especialmente si proviene de esta misma clase social, y ya que no se le puede llamar “cholo arribista” a Humala o “igualada” a su mujer, se les tilda simplemente de “rojos” o “caviares”, acusándolos de ser de izquierda pero de vivir cómodamente, y recordándoles que en el fondo no son más que unos traidores de clase.

Pero los resultados no los decide esta élite; justamente de ahí nace su incomodidad. Las elecciones son uno de los únicos momentos en el Perú donde todos somos iguales y cada voto vale lo mismo. Algunas damas de sociedad, preocupadas por esto, organizaron una recolección de víveres para preparar canastas y entregarlas a los más necesitados, buscando terminar con la pobreza con una latita de atún a la vez; otras han sido más directas y le han indicado a “su” gente cómo votar, o han propuesto quitarle los documentos a sus empleados. Este no es el caso de todos. Muchos están aterrados ante el prospecto de un eventual gobierno de Humala y el costo que esto le puede significar a la economía, y ven, a pesar de las inmensas diferencias, al Perú como la próxima Venezuela. La decisión, sin embargo, estará en los barrios emergente de Lima, en los jóvenes de provincias, en los sectores más golpeados por la desigualdad. En estos grupos, el mensaje de Fujimori cala hondo: mano dura, oportunidades para los que saben tomarlas y asistencialismo para quien lo necesita. La corrupción del pasado se puede entender bajo el concepto de “robó pero hizo obra” o “todos roban”, mientras los abusos contra los derechos humanos y el quiebre del estado democrático son considerados el precio que se debía pagar a cambio de la estabilidad.

¿Qué está en juego?

Cada cinco años las elecciones nos ponen al desnudo frente a un espejo, mostrándonos como sociedad, con todos los problemas irresueltos que tenemos. Ahora vemos que todavía estamos debatiendo cuáles fueron las consecuencias de la reforma agraria de 1969, del conflicto interno de 1980 a 2000, de la corrupción y del control de los medios de comunicación por una mafia, que está ahora volviendo a ponerse en evidencia. El país está dividido, y salga quien salga estas divisiones continuarán, y debemos pensar como sociedad cómo podemos sanar estas profundas heridas. Las batallas son por la memoria, por la manera en que entendemos el pasado y la forma en que este repercute en el presente. Las batallas son también en las calles, donde se manifiestan diferentes colectivos, así como el masivo descontento expresado en movilizaciones como las de Bagua, Islay y los recientes paros de los algodoneros, que se convertirán cada vez en más frecuentes y violentas si las mayorías siguen sin sentirse incluidas en el crecimiento. Pero eso ya lo sabíamos en 2006 y no hicimos nada. Mi pregunta hoy es si darle una segunda oportunidad al fujimorismo es la mejor manera de fortalecer nuestra débil democracia, que no ha durado nunca más de 12 años seguidos. Vamos en diez.

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POLITÓLOGOS SE PRONUNCIAN EN CONTRA DE KEIKO FUJIMORI

Ayer lunes nos dedicamos íntegramente a ver los distintos análisis realizados por los especialistas del tema en cuanto a l debate electoral entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, en el que se mencionaban sus virtudes y defectos, sus propuestas reales y "chamullos", pero también hubieron noticias importantes como esta: La República presentó el comunicado firmado por los más destacados politólogos peruanos y extranjeros, quienes señalan que Keiko Fujimori es la peor opción para el país. De lectura inmediata e imperdible:

A la opinión pública

El Perú se prepara para una elección el próximo 5 de junio donde ninguno de los dos candidatos presidenciales exhibe las credenciales democráticas que desearíamos. Sin embargo, ante el dilema existente es ineludible optar, y los politólogos abajo firmantes creemos que la llegada de Keiko Fujimori al poder sería el peor resultado para el país.

Como politólogos valoramos especialmente el régimen democrático, pues permite el pluralismo y el debate abierto, protege las libertades fundamentales y los derechos humanos, restringe las oportunidades para la corrupción y favorece el logro de acuerdos que generan desarrollo y políticas públicas a favor de la población más vulnerable.

Debido a estas consideraciones de principio vemos con suma preocupación la elección de la señora Fujimori como Presidenta de la República, pues constituiría la reivindicación del gobierno de su padre que, precisamente, liquidó la democracia en el Perú e impuso un régimen autoritario que cometió crímenes de lesa humanidad como política organizada desde la cúspide del poder, y que hizo de la exclusión, el clientelismo, el abuso y la corrupción sus mecanismos principales de gobierno.

El fujimorismo actual, lamentablemente, no ha deslindado con las prácticas que deploramos del gobierno de Alberto Fujimori. En las últimas semanas hemos visto que sus voceros han elogiado, justificado o minimizado esas prácticas, lo que nos hace imposible creer que la señora Fujimori represente una opción diferente y democrática. Por tanto, y porque creemos que la defensa de los valores democráticos es parte fundamental de nuestro compromiso con el Perú, nos pronunciamos en contra de la candidatura de Keiko Fujimori.

Finalmente, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales, consideramos que habrá que mantenerse alerta ante cualquier intento de pasar por encima del Estado de derecho y de las instituciones democráticas.

Rolando Ames, Pontificia Universidad Católica del Perú
Julio Cotler, Instituto de Estudios Peruanos
Henry Pease, Pontificia Universidad Católica del Perú
Francisco Miró Quesada, Diario El Comercio
Martín Tanaka, Pontificia Universidad Católica del Perú
Carlos Alza, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rosa Alayza, Pontificia Universidad Católica del Perú
Mariana Alvarado, Pontificia Universidad Católica del Perú
Jorge Aragón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Omar Awapara, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rodrigo Barrenechea, Instituto de Estudios Peruanos
Fabiola Bazo,
Jo-Marie Burt, George Mason University
Maxwell Cameron, University of British Columbia
Julio F. Carrión, University of Delaware
Catherine Conaghan, Queen’s University
John Crabtree, Oxford University
Eduardo Dargent, Pontificia Universidad Católica del Perú
Henry Dietz, University of Texas at Austin
Joanna Drzewieniecki,
Graciela Ducantenzeiler, Université de Montréal
Romeo Grompone, Instituto de Estudios Peruanos
Carlos Indacochea, The George Washington University
Farid Kahatt, Pontificia Universidad Católica del Perú
Charles Kenney, University of Oklahoma
Denise Ledgard, Pontificia Universidad Católica del Perú
Steven Levitsky, Harvard University
Cynthia McClintock, The George Washington University
Andrés Mejía Acosta, University of Sussex
Carlos Meléndez, University of Notre Dame
Cynthia Milton, Université de Montréal
Paula Muñoz, University of Texas at Austin
Philip Oxhorn, Mc Gill University
Simón Pachano, FLACSO (Quito)
Luis Pásara, Universidad de Salamanca
Kenneth Roberts, Cornell University
María Ana Rodríguez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Eduardo Romero, Nonprofit Roundtable of Greater Washington
Mariela Szwarcberg, University of Chicago
Carlos Torres Vitolas, London School of Economics
Jorge Valladares, University of Essex
Sofia Vera, Instituto de Estudios Peruanos
Alberto Vergara, Université de Montréal

Se reciben adhesiones...

Y vaya que las hubieron, porque tenemos esta otra nota de La República en la que los Cineastas apoyan a Ollanta Humala: Un grupo de cineastas peruanos advirtieron del peligro que significaría el retorno al gobierno del fujimorismo, “una de las expresiones más abyectas y vergonzosas de nuestra reciente historia, donde se consagró a nivel del Estado el crimen y la corrupción de toda la sociedad”. En un pronunciamiento emitidio ayer, indicaron que “permitir su regreso sería una afrenta a quienes lucharon por la democracia”.

En el documento indican que ante esa posibilidad, se plantea la alternativa de Ollanta Humala, quien –consideran– ha realizado durante la segunda vuelta una amplia convocatoria a sectores políticos, intelectuales y culturales. “Nuestro apoyo constituye una actitud vigilante y activa, y no es un cheque en blanco”, aclaran.

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miércoles, 25 de mayo de 2011

CARTA CONTRA EL REGRESO DEL FUJIMORISMO Y A FAVOR DE LA DEMOCRACIA

Tenemos esta nota publicada en LaMula por la redacción mulera en la que se muestra una carta titulada “Contra el regreso del fujimorismo y a favor de la democracia”, firmada por una legión de reconocidos escritores peruanos que se unen a Mario Vargas Llosa para llamar “a la sociedad a mantener su poder de representación, rechazando la dictadura y solidificando, mediante el voto por Ollanta Humala (…) nuestro orden democrático”.

La carta, firmada por escritores como Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Rodolfo Hinostroza, entre otros, sostiene que el régimen de Alberto Fujimori fue “el periodo más siniestro en la historia de nuestros gobiernos republicanos cuyas consecuencias no debemos olvidar” ni relativizar.

La carta completa a continuación:

CONTRA EL REGRESO DEL FUJIMORISMO Y A FAVOR DE LA DEMOCRACIA

Quienes suscribimos esta carta expresamos nuestro enérgico rechazo ante la amenaza que, contra la democracia y la libertad de los peruanos, supone la posible resurrección de la dictadura fujimorista.

El régimen de Alberto Fujimori marcó el periodo más siniestro en la historia de nuestros gobiernos republicanos. Fue una década criminal cuyas funestas consecuencias no debemos olvidar, relativizar ni pasar por alto. En los últimos años, el mayor triunfo de la democracia peruana ha sido el rechazo a esa dictadura, el procesamiento judicial de sus líderes y el castigo legal a los innumerables delitos y crímenes contra la humanidad que cometió. El Perú debe rechazar una vez más la impunidad y reforzar su fe en una democracia con justicia para todos y con posibilidades de progreso dentro de un orden legítimo.

Los escritores que firmamos esta carta venimos de lugares muy distintos del espectro político peruano y tenemos ideas divergentes sobre cómo debería ser el manejo económico y social del Perú. Creemos, sin embargo, en el valor de la libertad, el rechazo a la criminalidad y a la violencia de estado, la defensa del orden legal y el respeto a los derechos humanos. Pensamos que estos son cimientos cruciales para la construcción de una nación justa y solidaria.

El candidato presidencial Ollanta Humala ha jurado públicamente defender esos principios. Creemos que nuestro deber en este momento es escuchar ese juramento y que nuestra obligación inmediatamente posterior será vigilar su cumplimiento. El presente nos ha dejado con esa alternativa que es la vía válida de oposición a la reinstauración de la dictadura.

La democracia es el ejercicio de una negociación: todo gobierno debe escuchar a su sociedad civil. La sociedad civil tiene el deber de guiar a su gobierno, hacer sentir su poder y su mandato y fiscalizar su rectitud. Pero esa negociación sólo es posible cuando el poder lo ocupa un movimiento político. El crimen está fuera de ese espectro: no se negocia con quienes han abandonado la política y han elegido la criminalidad.

Por estas razones, los abajo firmantes llamamos a la sociedad a mantener su poder de representación, rechazando el regreso de la dictadura y solidificando, mediante el voto por Ollanta Humala, con una actitud activa y vigilante, nuestro orden democrático. El nuestro es un llamado esperanzado y optimista a la unidad nacional: este 5 de junio, los peruanos debemos defender, a través de un voto responsable y cívico, nuestra dignidad, nuestra libertad y nuestra democracia.

Atentamente,

Alfredo Bryce Echenique DNI: 10840740
Mario Vargas Llosa DNI: 06625243
Miguel Gutiérrez Correa DNI: 06117054
Abelardo Oquendo Cueto DNI 07774567
Rodolfo Hinostroza DNI: 06644071
Fernando Iwasaki DNI: 06517306
Daniel Alarcón DNI: 46678140
Santiago Roncagliolo DNI: 10264193
Diego Trelles Paz DNI: 10770076
Gabriela Wiener Bravo DNI: 10141561
Roger Santiváñez DNI: 08104162
Carlos López Degregori DNI 07770757
Ricardo Sumalavia DNI: 25564248
Gustavo Faverón Patriau DNI: 09297955
Juan Carlos Ubilluz DNI: 25728798
Miguel Ildefonso DNI: 07466249
Emilio Bustamante DNI: 10811698
Juan Manuel Robles DNI: 40037861
Luis Hernán Castañeda DNI: 41308217
Jorge Eduardo Benavides Pasaporte: 0426237
Carlos Yushimito del Valle DNI: 07525367
Alfredo Pita DNI O6519037
Rosina Valcárcel DNI: 07330070
Martín Guerra Muente DNI: 07535897
Olga Rodríguez Ulloa DNI: 41898752
Andrea Cabel García DNI: 41624669
Maurizio Medo DNI: 06026716
José Carlos Yrigoyen DNI: 10273153
Eduardo González Viaña DNI: 18172685
Victoria Guerrero DNI: 09645644
Jaime Rodríguez DNI: 104349
Jorge Eslava DNI: 25680876
Max Palacios DNI: 07877452
Alexis Iparraguirre DNI: 08157171
Ezio Neyra MagagnaDNI: 40762566
Rodolfo Ybarra DNI: 09441432
Juan Cristobal DNI: 08705429
Félix Terrones DNI: 40730345
Carlos Dávalos DNI: 10278109
Otilia Navarrete DNI 08809979
Walter Lingán DNI: 23522780
José Antonio Galloso DNI: 09868715
Luis Freire Sarria DNI: 06628179
Gustavo Rodríguez DNI: 07864321
Percy Encinas C. DNI: 08266219
Grecia Caceres DNI: 09817275
Cecilia Podestá DNI: 41028393
José Güich RodríguezDNI: 07272400
Harold Alva Viale DNI: 80654533
Giancarlo Stagnaro DNI: 10003659.
Richard Parra DNI: 07507025
Ernesto Escobar Ulloa DNI: 09867828
Claudia Arteaga DNI: 42500425
Bernardo Rafael Álvarez DNI 25486055
Julio Carmona DNI 02874377

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martes, 24 de mayo de 2011

"NOSOTROS MATAMOS MENOS": ¿QUÉ ESCONDE ESTA FRASE?

Tenemos este análisis de la web Otra Mirada sobre las desconcertantes declaraciones de Jorge Trelles, las cuales le sirvieron para convertirse automáticamente en ex vocero de Fuerza 2011: “Nosotros matamos menos que los dos gobiernos que nos antecedieron.

De esta manera, Trelles trató de minimizar las desapariciones y asesinatos ocurridos en el gobierno de su líder, Alberto Fujimori, al compararlas con las violaciones a los derechos humanos acontecidas en los gobiernos de la década de 1980. ¿Un simple desliz de Trelles o un arrebato de sinceridad?

No es la primera vez que un vocero del fujimorismo realiza declaraciones lamentables en plena campaña electoral. Recordemos el episodio protagonizado por Martha Chávez, quien llegó a amenazar al presidente del Poder Judicial, César San Martín. ¿Qué demuestran estas afirmaciones del fujimorismo?

Una de las estrategias electorales del fujimorismo es “blanquear” lo máximo posible el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori. En ese esfuerzo, se señala, por ejemplo, que el Grupo Colina fue un actor aislado al interior de la política antisubversiva llevada a cabo en la década de 1990. Asimismo, se dice que durante el gobierno de Alberto Fujimori se cometieron errores y delitos, pero no se admite la gravedad de matanzas como la de Barrios Altos y La Cantuta. La declaración de Trelles apuntaba en ese mismo sentido, hacer ver que el fujimorismo no fue “tan malo”, lo cual terminó por deslizar una aceptación tácita de los crímenes ocurridos en aquella época.

El Informe Final de la CVR señala que, entre los años 1983 y 1984, se produjo la mayor cantidad de muertes de todo el conflicto armado, causadas por Sendero Luminoso y la violenta respuesta de las fuerzas del orden. Si bien durante el fujimorato las violaciones a los derechos humanos fueron menos numerosas, estas tuvieron un mayor nivel de planificación que en la etapa anterior. En esos años, por ejemplo, el Perú llegó a ocupar el primer lugar en el mundo en desapariciones forzadas de personas.

La CVR señala también que el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 marcó un hito sobre las responsabilidades de las máximas autoridades del Estado en torno a las violaciones de los derechos humanos, pues, desde el gobierno, se articuló intencionalmente una estructura estatal que controló los poderes del Estado y utilizó procedimientos formales para asegurar impunidad a los grupos que operaron encubiertos por el poder para perpetrar los crímenes ocurridos. Esta es una verdad que se comprobó durante el juicio seguido a Alberto Fujimori, que terminó condenándolo a 25 años de cárcel por los delitos de homicidio calificado, secuestro agravado y lesiones graves.

Por último, estas declaraciones de los voceros fujimoristas desnudan la verdadera calidad moral del partido del dictador Alberto Fujimori. Es indispensable apelar a nuestra memoria para evitarnos, como dijo nuestro Premio Nobel Mario Vargas Llosa, el escarnio de una nueva dictadura.

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domingo, 22 de mayo de 2011

UN VIDEO PARA REFLEXIONAR...Y MUCHO

Seguimos publicando videos que vamos encontrando en la web. Espero que no piensen que tomamos partido por alguno de los candidatos (el día de las elecciones diremos nuestro punto de vista), pero lo que encontramos día a día son videos contra la candidatura de Keiko Fujimori. Si alguien tiene material, por favor, pueden hacérmelo llegar. Este video que posteo titulado No al Fujimontesinismo: ¡No a Keiko! se basa en el siguiente punto: Porque los crimenes de lesa humanidad no tienen justificacion alguna y la historia no debe repetirse. Todas y todos los peruanos debemos decir: No a Keiko, No al Fujimontesinismo.

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jueves, 19 de mayo de 2011

OLLANTA HUMALA: COMPROMISO EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA Y CONTRA LA DICTADURA

Siguiendo con La República, publicó el documento llamado Compromiso en defensa de la democracia y contra la dictadura, que juró Ollanta Humala en la Casona de San Marcos, respaldado por una serie de personalidades de varios ámbitos, y donde el mismo premio Nobel, Mario Vargas Llosa expresó su respaldo mediante un video, emitido durante el acto:

Otra vez, como en el año dos mil, los peruanos y peruanas tenemos que optar entre defender, preservar y mejorar la democracia, o permitir el retorno de la dictadura a la que Fujimori y Montesinos sometieron al país durante toda la década de los 90.

Democracia o dictadura es nuestro dilema. Dictadura con todo lo que ésta significó entre 1990 y el 2000: permanencia inconstitucional en el poder, corrupción generalizada, control de las instituciones, compra de medios de comunicación, violaciones innumerables de derechos humanos, vínculos con el tráfico de drogas y de armas, persecución de opositores y demás arbitrariedades y abusos propios de todo régimen dictatorial, como el que vivió el país y ahora se pretende reinstaurar.

Gana Perú, como movimiento político que ha logrado la mayor votación en la primera vuelta, quiere despejar todas las dudas que puedan haberse generado, por una u otra razón, sobre los principios que guiarán su gobierno a partir del 28 de julio de este año.

Con esta intención, ante la grave disyuntiva en que nos encontramos, he decidido no solo proclamar explícitamente mis compromisos ante todo el país, y ante la opinión pública internacional, sino expresarlos bajo la solemne gravedad del juramento, teniendo al pueblo entero del Perú como testigo.

He pedido además a un grupo de ciudadanos de indiscutible credibilidad que acompañen este acto y testifiquen así, ante la Historia, mi compromiso.

1. Proclamo que no me quedaré ni un minuto más de los 5 años, que dura el período presidencial. Asumo el compromiso de no hacer ni intentar ningún cambio constitucional que permita la reelección.

2. Manifiesto que respetaré la independencia y los fueros de los otros poderes del Estado.

3. Me comprometo a que la libertad de expresión será respetada, protegida y estimulada. Que la libertad de prensa no solo será respetada y valorada sino será decididamente defendida.

4. Proclamo que cumpliré con los cambios ofrecidos para lograr una distribución más justa de los recursos económicos del Perú, y para una mayor inclusión económica, social, étnica, geográfica y cultural de todos los peruanos, especialmente de quienes se encuentran en pobreza o extrema pobreza.

5. Declaro que los cambios para una distribución más justa de recursos y para una menor exclusión, se harán respetando siempre los procesos propios del estado de derecho, y teniendo siempre presente la importancia de no arriesgar sino de estimular el sostenido crecimiento económico que vive el país.

6. Respetaré los derechos humanos de todos, y no permitiré ningún tipo de influencia política en las investigaciones que sobre la violación de estos derechos estén en curso o se abran en el futuro.

7. Me comprometo a que la lucha contra todo caso de corrupción que se haya cometido en el pasado o que pudiera cometerse en mi gobierno, será una prioridad para mí, creando y fortaleciendo los instrumentos necesarios para ello.

8. Daré prioridad a una política internacional de buenas relaciones con todos los países de la región, y ante cualquier diferencia o controversia apelaremos solo a las vías de la diplomacia y el derecho internacional.

9. Será prioridad de mi gobierno luchar eficazmente contra la inseguridad ciudadana, el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado.

10. Proclamo que los ministros de Defensa y del Interior serán civiles, en respeto al principio del control civil democrático sobre las fuerzas de seguridad.

11. Nos empeñaremos en prevenir y solucionar los conflictos sociales. Nuestro gobierno garantizará las inversiones y la explotación de recursos naturales, garantizando a la vez el respeto a los derechos y libertades de los pueblos indígenas y de la poblaciones locales, junto con los estándares de medio ambiente que no solo demandan la ley nacional y los convenios internacionales sino, sobre todo, las generaciones futuras.

12. En mi gobierno primarán los principios de no discriminación y de igualdad de oportunidades. Nadie será menos en la Patria de todos y nadie deberá sentir que no tuvo la oportunidad y la protección que su país debió brindarle.

Juro ante Dios, ante la Historia y ante mi pueblo que cumpliré estas promesas y seré un Presidente que solo actúa dentro de la Constitución y el Estado de derecho.

Tienen mi palabra.

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