martes, 7 de junio de 2011

OLLANTANOMICS. Por Augusto Álvarez Rodrich

En vista de que ayer se sembró el caos por la caída de la Bolsa de Valores de Lima de 12.51%, Augusto Álvarez Rodrich escribió en su columna de La República el interesante artículo titulado Ollantanomics. Las primeras decisiones del presidente electo:

La caída de la Bolsa de Valores de Lima de ayer de 12.51% –la mayor de su historia en un día– notificó al presidente electo Ollanta Humala de que debe hacer esfuerzos significativos para ganarse la confianza del mercado.

No hay duda de que Humala no era el preferido de los inversionistas, sino Keiko Fujimori, quien les garantizaba la continuidad del modelo de las dos décadas pasadas. Mientras tanto, Humala significa un cambio que siempre genera incertidumbre y que en su caso se agrava por los mensajes negativos y contradictorios de su plan inicial y de algunos voceros.

Aunque Kurt Burneo ha dicho que el manejo económico del gobierno de Humala será igual al actual pero con más preocupación por los planes sociales, eso no ha calmado los temores del mercado, lo cual se ha reflejado en el bajón bursátil de ayer que podría continuar en los días siguientes si no se hace algo.

¿Qué puede hacer Humala? Una opción es no hacer nada asumiendo que esa es tarea del MEF y del BCR, los cuales deben poner en marcha los planes de contingencia preparados para un fenómeno que era, sin duda, previsible. Este debería ser un tema de la agenda de la próxima cita Humala-Alan García.

La otra opción para encarar la turbulencia –que no es excluyente de la anterior– sería replicar la respuesta de Lula cuando ganó la presidencia en el año 2002 y enfrentó un problema de desconfianza similar: nombrar en los cargos clave a profesionales ortodoxos que actúen como un Prozac empresarial.

En este contexto, el problema es el poco sentido común de algunos asociados recientes al fujimorismo en la segunda vuelta y que hoy circulan por los medios exigiendo y hasta precisando nombramientos con una actitud arrogante que se parece a la del que pretende establecer un tutelaje.

Otros, en cambio, a quienes el resultado del domingo los dejó con sangre en el ojo, auguran desastres inevitables que transmiten nerviosismo al ciudadano de a pie. Curiosamente, siempre se lanzan mensajes para tranquilizar al inversionista de los grandes mercados pero rara vez para quitarle la ansiedad a la señora que hace sus compras en el mercado de Comas.

Humala debiera designar a las personas que ocuparán puestos clave como el premierato, el MEF o el BCR, entre otros, con rapidez pero sin un atolondramiento que le impida encajar los nombramientos dentro del esquema de alianzas políticas, y buscando profesionales con la capacidad de articular políticas públicas que atiendan la exigencia del momento actual: estabilidad, crecimiento y –no olvidarlo– la inclusión social aún descuidada.

El presidente electo Humala debería decidir rápido pero seguro para no quedar atrapado como prisionero de indecisiones en un terreno como el de la economía que aún no parece que le sea familiar.

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